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LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL romance Capítulo 176

¿O simplemente sabían que estaba a punto de morir y querían darle algo de paz? La anciana Velasco respiró hondo y su mirada se volvió un poco más aguda.

—¡Entonces júrenlo!

El corazón de Clara dio un vuelco. Instintivamente miró a Vicente. El estómago de Vicente se encogió. Nadie sabía mejor que él cuánto deseaba Clara ese divorcio. El simple hecho de que estuviera dispuesta a fingir ser una esposa amorosa para despedir a la abuela ya era mucho más de lo que él podía pedir. ¿Cómo iba a obligarla a hacer un juramento solemne en su lecho de muerte? ¡Sin mencionar aquel aterrador sueño!

—Abuela...

—¡Lo juro, abuela! —Clara interrumpió a Vicente antes de que pudiera decir algo más—. ¡Mientras te recuperes y estés bien, no me divorciaré de Vicente!

La anciana se quedó paralizada. Clara le guiñó un ojo con picardía.

—Abuela, ¡yo acepté casarme con él porque tú me lo pediste! Y pensé: Mientras la abuela me proteja, ¡él nunca se atreverá a hacerme daño! Pero si te vas, ¿qué pasa si Vicente cambia de actitud? ¡Tienes que mejorarte rápido para seguir defendiéndome!

Durante más de una hora, todos los demás habían entrado con falsas lágrimas y tristeza fingida, buscando solo sus propios intereses, pensando que unas cuantas palabras bonitas les garantizarían una mejor parte de la herencia.

Solo Clara había puesto su corazón en hacerla sentir feliz y tranquila. Sabía que no se había equivocado con ella hace tantos años.

—¡Mi niña buena, eres una niña tan buena! —suspiró la anciana, y sus ojos se llenaron de lágrimas reales. Luego miró a Vicente con sus ojos nublados y brillantes—. Cuando tú y Wilfredo llegaron a esta casa, apenas eras así de bajito...

La madre biológica de Vicente había fallecido muy joven, por lo que él había vivido con sus abuelos desde los dos años.

Frente a los demás, él y Wilfredo eran los herederos, los jóvenes de la gran familia Velasco.

Pero a puerta cerrada, todos sabían que eran solo dos niños sin madre y con un padre ausente.

La abuela había asumido ambos roles, siendo madre y abuela, criándolos y enseñándoles cómo enfrentar la vida.

Y ahora, antes de que él pudiera retribuirle todo ese amor, ella estaba a punto de marcharse.

—Vicente, prométeme que tú y Wilfredo... estarán bien...

Su voz se volvía cada vez más débil, más suave. La anciana palmeó con ternura la mano de su nieto.

—...Prométeme que estarán bien.

—Abuela... abuela...

Capítulo 176 1

Capítulo 176 2

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