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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 696

Mía había invertido una fortuna en enviar a su hija a colegios privados de élite, cuidando cada detalle para convertirla en una señorita de la alta sociedad. Y ahora, se daba cuenta de que su hija estaba repitiendo exactamente sus mismos errores.

Una hija ilegítima, ¡a punto de dar a luz a otro hijo ilegítimo!

¿Acaso ese era el karma que Mía Jiménez debía pagar?

Yadira, por su parte, no ocultó la noticia de su embarazo. Se lo contó abiertamente a sus amigos, incluyendo a Nelson, Adán Duque y a varios más.

Incluso, parecía ilusionada con la llegada de ese bebé.

Ya había pasado un mes desde la boda de Nelson e Ivana, y los rumores sobre lo sucedido circulaban ferozmente en el círculo de sus excompañeros de clase.

Como la mayoría había presenciado las acciones de Ivana en la ceremonia, nadie sentía simpatía por ella.

Por el contrario, la pena que sentían por Yadira no hacía más que crecer, y la visitaban en el hospital con frecuencia para ver cómo seguía de sus lesiones.

Sin embargo, Adán Duque, quien solía no despegarse de Yadira, llevaba tres días sin aparecer.

¡Y es que la presión lo estaba devorando por dentro!

Desde que accedió a falsificar el informe médico de las lesiones de Yadira, su corazón no había dejado de latir con angustia.

A medida que pasaban los días y escuchaba las calumnias contra Ivana, sumado al evidente cambio de actitud de Nelson hacia su esposa, su sentimiento de culpa se había vuelto insoportable.

¡A fin de cuentas, quien acusa falsamente a alguien sabe mejor que nadie cuán inocente es la víctima!

Para empeorar las cosas, Adán era médico. Esta era la primera vez en su vida que traicionaba el juramento que había hecho.

Llevaba dos días encerrado en su oficina, con barba de varios días y un aspecto desaliñado.

Incapaz de soportar el remordimiento, finalmente decidió salir a contar la verdad.

Pero, justo cuando abrió la puerta para marcharse, alguien bloqueó su camino.

—Adán, ¿a dónde vas con tanta prisa? ¡Qué mala cara tienes!

Era Yadira. Estaba de pie en el umbral, luciendo un camisón ligero, con el cabello largo cayendo suelto sobre sus hombros. Parecía un poco inquieta.

Adán se quedó helado.

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