Al principio de su matrimonio, cada vez que discutía con Nelson, destrozaba todo lo que encontraba a su paso, como una auténtica loca.
Pero ahora, no quería volver a verse en un estado tan patético. Solo quería llorar a mares, pero las lágrimas no salían.
La tristeza le pesaba como lodo en el cuerpo: le cerraba la garganta y ni siquiera la dejaba llorar. Un nudo en el pecho le impedía respirar y solo deseaba escapar de todo, ir a un lugar donde al menos pudiera tomar aire.
Así que se aseó un poco, tomó su bolso con la intención de regresar a Valle de Ónix, pero entonces recibió varios mensajes de texto.
[¡Oye! ¿Estás en casa?]
[Lamento mucho haber molestado a tu madre en el hospital. Ni siquiera tuve la oportunidad de disculparme contigo, pero lo que dije en ese momento no era mentira.]
[Ayer me reuní con Nelson. Originalmente, quería hablar sobre su divorcio, pero él dijo que, como lo salvaste de una puñalada, se sentía en deuda contigo y no podía dejarte. Dijo que la gente lo acusaría de ser un ingrato.]
[Así que quedamos en que él y yo vamos a estar juntos de puertas para afuera. Tú te quedas como la señora Zavala, la de apariencias.]
El tono dejaba claro de quién provenían los mensajes.
Ivana, asqueada, bloqueó el número de inmediato.
Anteriormente, Yadira ya había intentado, con falsa amabilidad, agregarla a sus contactos, pero Ivana la había rechazado directamente.
Sin embargo, la otra no se dio por vencida y de vez en cuando le enviaba mensajes para acosarla.
Ivana había pensado en cambiar de número, pero había usado el mismo desde que era niña. No solo estaba vinculado a todas sus tarjetas bancarias, sino que también era el que había registrado en el hospital, para la devolución de impuestos y para iniciar sesión en todo tipo de aplicaciones.
Además, sus antiguos compañeros y profesores la contactaban a ese número.
Después de todo, en esa época el chat en línea no era tan popular y todos dejaban sus números de celular en los anuarios. A Ivana realmente le dolía la idea de cambiarlo.
Pero enseguida, un número desconocido le mandó una nota de voz. A esas alturas, ya ni se acordaba de que ese tipo de mensajes existían.
Sorprendentemente, la voz en el mensaje no era la de Yadira.

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