Para él, todo se arreglaba igual: con el cuerpo, como si eso borrara lo demás. Ivana sintió lástima por sí misma.
Así que, cuando él intentó someterla otra vez, Ivana reaccionó como un animal acorralado y lo detuvo de golpe.
—¡Ya, Nelson! ¡Soy Ivana… y ya no voy a jugar a ser otra!
En el forcejeo, se le cayó el pasador y su desordenado cabello corto, que le llegaba a los hombros, se desparramó.
Nelson, adolorido, la soltó. Estaba molesto.
—¿Por qué te cortaste el pelo?
Ivana aprovechó para saltar de la cama y poner distancia entre ellos.
—¿Qué pasa? ¿Acaso ya no me parezco a la mujer de tus sueños?
Ya ni recordaba cuándo había empezado a imitar el estilo de Yadira: su ropa, su peinado, sus gestos. Al principio, lo hizo para llamar la atención de Nelson.
Pero la gente es avariciosa. Poco a poco, empezó a hacerse la ilusión de que Nelson podría llegar a amarla a ella como amaba a la otra mujer.
Fue hasta que la verdadera Yadira regresó que despertó de golpe. ¿Qué demonios había estado haciendo todos estos años?
El rostro de Nelson se ensombreció al instante y su voz se volvió ronca al advertirle:
—¿Te das cuenta de lo que estás diciendo?
Ivana intentó mantener la calma.
—Nelson, ya. No voy a seguir en este desgaste. Redactaré el acuerdo de divorcio lo antes posible.
A Nelson se le endureció la cara, como si algo por dentro estuviera a punto de reventar. Se soltó a reír.
—Una persona tan manipuladora como tú, capaz de tenderle una trampa a tu propia hermana en tu boda, ¿ahora está probando una nueva táctica? ¿No te cansas? ¿No temes que se te vaya de las manos y que yo de verdad firme?
Ivana se tocó la leve marca que le quedaba en el dedo anular y exhaló.
—Eso sería fantástico. Ambos quedaríamos libres.
El sarcasmo en la mirada de Nelson se desvaneció y estaba a punto de acercarse a ella, cuando sonó el celular en su bolsillo.
Al contestar, la pantalla se iluminó e Ivana pudo ver el nombre del contacto: «Cariño».
El hombre se dio la vuelta para hablar.


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Llegas tarde: el divorcio ya está firmado