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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1058

Almendra frunció el ceño, tomó un poco del polvo con la yema del dedo y lo acercó a su nariz. Un leve olor químico la golpeó.

Soltó un bufido frío. ¡Exactamente, obra de Ulises!

Cuando revisó las cámaras anteriormente, había visto a Ulises manipulando algo con el fertilizante en esa zona, y supuso que ahí estaba la clave. Sacó una pequeña bolsa de plástico que llevaba preparada y guardó la muestra de polvo.

Desde fuera del corredor, Ulises alcanzó a ver a Almendra merodeando justo donde él había esparcido la sustancia y se maldijo internamente.

No esperaba que esa mujer fuera tan meticulosa. ¡Dios, que no encuentre nada! Si descubría algo, estaba acabado.

¡Maldita sea! Debió haber limpiado esa porquería de inmediato.

Cuando Almendra salió del corredor de flores, el equipo de seguridad ya había llegado con las grabaciones.

—Señores, este es el video del momento en que el señor Yago se cayó.

Frida y Simón observaron la pantalla. En efecto, el abuelo parecía haber perdido el equilibrio por sí mismo, y Ulises, que estaba cerca, corrió a levantarlo.

Al ver esto, ambos suspiraron aliviados.

Menos mal, no tenía nada que ver con Ulises.

—Alme, mira, tu abuelo se cayó solo. Él no tuvo la culpa.

Ulises estaba hecho un manojo de nervios, pues no sabía qué tanto había descubierto Almendra.

Almendra levantó la bolsa con el polvo blanco y miró a Ulises con una expresión que prometía tormenta.

—Yo digo que tiene todo que ver.

La mirada de ella hizo temblar a Ulises, quien sintió que las piernas le fallaban.

Frida y Simón miraron confundidos la bolsa.

—Alme, ¿qué es eso?

Capítulo 1058 1

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