Sin embargo, Simón recordó de golpe lo que Almendra había mencionado al principio.
—Alme, dijiste que fue a armar un escándalo a tu empresa para pedirte dinero. ¿Cómo estuvo eso?
Antes de que Almendra pudiera responder, Ulises se apresuró a intervenir:
—Señor, señora, en ese tiempo tuve un problema de salud y no quería molestar a Betina. Escuché que la señorita Almendra era su hermana, así que pensé en pedirle un préstamo, pero al final... la señorita no me prestó nada. No tomé ni un centavo de ella.
Lo dijo con un tono de reproche, haciéndose la víctima.
Almendra soltó una risa fría.
—Eso no fue lo que dijiste aquella vez. Las cámaras de seguridad de la empresa tienen todo grabado. ¿Quieres que pida los videos para que los veamos todos juntos?
Ulises sintió que se le helaba la sangre.
Liliana y Betina tenían razón; esta Almendra era un hueso duro de roer.
Simón y Frida se dieron cuenta de que la versión de Ulises no cuadraba. Además, conocían a su hija; Almendra jamás acusaría a nadie injustamente.
—Ya que eres el padre biológico de Betina, no es correcto que estés aquí trabajando de sirviente. Hoy ayudaste a mi padre cuando se cayó, así que te daremos cinco millones de pesos. Tómalo y regresa a tu casa. Vive tranquilo y cuídate; así Betina podrá estar tranquila.
Realmente amaban a Betina como a una hija, y por eso estaban dispuestos a ser generosos con su padre biológico.
Ulises no esperaba que Frida y Simón fueran tan desprendidos; ¡cinco millones de golpe! Si fuera el Ulises de antes, habría tomado el dinero y salido corriendo.
Pero ahora, su ambición iba mucho más allá de unos simples cinco millones.
—Señor, señora, yo... yo no vine por dinero. Solo quiero ver a Betina de vez en cuando. Si vuelvo al pueblo, estaré solo y triste. ¿De qué me sirve el dinero si no tengo a mi hija cerca?
Dicho esto, Ulises volvió a sollozar.
Frida y Simón intercambiaron miradas incómodas.
Si no se iba y se quedaba de jardinero, cuando Betina se enterara, podría pensar que estaban humillando a su padre. Y si los chismes salían a la luz, dirían que la familia Reyes era insensible por tener al padre de su hija podando los arbustos.

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