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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1060

El corazón de Betina se contrajo de golpe. Preguntó con cautela:

—Mamá, ¿pasó algo malo?

Frida sintió que no era algo para explicar por teléfono.

—Ocurrió un incidente. No le digas nada a tu abuelo todavía, te lo explicaré cuando llegues.

El abuelo ya estaba delicado y no quería alterarlo con noticias desagradables.

Al escuchar el tono de Frida, los nervios de Betina se dispararon.

Seguro que el problema tenía que ver con Ulises. Recordó la llamada de Liliana esa mañana y sintió ganas de gritar. ¡No entendía qué demonios pasaba por la cabeza de Liliana!

Y Ulises... ¡ese hombre no servía para nada que no fuera apostar! No, ni para eso, porque siempre perdía. Era un inútil, un bueno para nada.

Había sido una estúpida al ceder ante Liliana y meter a ese hombre en la casa de los Reyes.

Colgó el teléfono con un nudo en la garganta. El abuelo notó su mala cara y preguntó:

—¿Qué pasa, hija? ¿Sucedió algo en casa?

Betina reaccionó y dijo:

—No, abuelo, no te preocupes. Pero mamá dice que tengo que ir un momento. La enfermera se quedará contigo, regreso enseguida.

Inconscientemente, Betina quería que el abuelo supiera que algo pasaba.

Después de todo, en esa casa, el único que la defendía genuinamente era él. Si Almendra intentaba usar esto como excusa para echarla de la familia, el abuelo podría interceder por ella.

En resumen, ¡no iba a permitir que Almendra se saliera con la suya!

¡Sacarla de la familia Reyes? ¡Ni en sueños!

El abuelo vio que ella no quería dar detalles, pero intuyó que algo ocurría.

—Está bien, ve con cuidado.

—Sí, abue.

Antes de regresar, Betina buscó un rincón apartado y llamó a Liliana.

Sentía que la cabeza le iba a estallar.

No sabía cómo iba a enfrentar la situación al llegar a la mansión Reyes.

Solo de pensarlo le daba migraña.

Liliana intentó calmarla:

—Betina, fue Ulises quien lo hizo, no tú. ¿De qué tienes miedo?

—Pero... ¡él sabe todo! ¿Y si se le escapa algo y me delata?

—Es tu padre. Con tal de que tú puedas seguir viviendo en la familia Reyes, no te va a delatar. Dirá que no te ha visto y fingirá que no te conoce. Tranquila.

Betina se quedó callada, frustrada.

Lo que había pasado hoy la ponía en una situación muy peligrosa.

Esa Almendra solo estaba esperando que ella se equivocara para atacarla, y ahora ellos mismos se lo habían puesto facilísimo.

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