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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1120

Debido al incidente de ayer, la credibilidad de Betina en la casa estaba por los suelos.

El chofer se aclaró la garganta y dijo:

—La señorita Almendra tal vez tenga otros asuntos.

Betina apretó los puños:

—Pero si no va a la universidad ahorita, va a llegar tarde.

El chofer respondió tranquilo:

—Quizás la señorita Almendra ya pidió permiso.

Betina sentía que iba a reventar del coraje.

¡Viejo inútil! ¿No entendía la indirecta?

Ella quería que él esparciera el chisme, ¡imbécil!

Betina se moría de ganas de seguirla para ver qué estaba tramando; estaba segura de que nada bueno.

Pero como ayer casi la corren por pedirle a Liliana que la espiara, no se atrevía a arriesgarse otra vez.

Liliana seguía detenida y no podía ayudarla.

Así que solo le quedaba ver con impotencia cómo Almendra se iba a hacer quién sabe qué cosas turbias en lugar de ir a estudiar.

¡Qué coraje!

Almendra sabía que Betina no se atrevería a seguirla, por eso cambió de ruta tan descaradamente.

El edificio de Grupo Reyes estaba en una zona exclusiva de La Concordia, no muy lejos del corporativo de Fabián.

Almendra estacionó y caminó directo hacia la entrada.

Llevaba un cubrebocas negro que solo dejaba ver sus ojos fríos y una gabardina negra elegante. Cruzó la puerta giratoria con paso firme.

El candelabro de cristal del vestíbulo iluminaba su figura.

—Señorita, ¿a quién busca? —preguntó la recepcionista, impecablemente maquillada, mirándola con cierto recelo de arriba abajo.

Era una cara nueva.

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