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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1274

Betina contuvo la respiración y acercó el ojo al escáner.

La caja de seguridad encriptada se abrió. Dentro reposaban tranquilamente un celular, una tarjeta negra y un sobre.

Recordó que Liliana le había dicho que abriera esas cosas cuando más las necesitara.

También recordaba que Liliana mencionó que la contraseña de la tarjeta debía ser su fecha de nacimiento.

Tomó la tarjeta negra con algo de duda.

Liliana siempre había trabajado como empleada doméstica para la familia Reyes. Aunque su sueldo no era bajo, ¿cuánto dinero podría tener esa tarjeta?

A lo mucho un millón, o tal vez unos cuantos millones de pesos.

En ese momento, escuchó voces afuera. De inmediato metió todo en su bolsa, se ajustó el sombrero y el cubrebocas, y salió del lugar.

Ya en el coche, se dio cuenta de que alguien parecía estar siguiéndola.

Golpeó el volante con fastidio.

¡Qué molestia! ¿Quién sería?

¿Cuál era el objetivo de seguirla?

«Olvídalo, mejor regreso a la casa de los Reyes», pensó.

Originalmente quería pasar al banco a checar el saldo de la tarjeta, pero parecía que hoy no se iba a poder.

Betina se mordió el labio inferior y apretó el volante. Por el retrovisor veía que aquel coche negro la seguía sin prisa pero sin pausa.

Intentó cambiar de carril varias veces y aceleró, logrando finalmente perder al coche negro.

El problema fue que, por andar despistando al de atrás, se había desviado de la ruta habitual hacia la residencia Reyes.

No le quedó de otra que recalcular la ruta.

El auto entró en una calle bastante solitaria. Los edificios se veían viejos y descuidados, y apenas pasaban coches o gente.

El corazón de Betina comenzó a latir con fuerza. Aceleró involuntariamente, rezando por salir de ahí lo antes posible.

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