Entrar Via

Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 155

Almendra enarcó una ceja.

—¿Tan desocupado estás?

Fabián sonrió.

—Si es para estar contigo, sí.

Almendra no supo qué responder.

Mientras tanto, Néstor y Olga huían hacia el aeropuerto con una fortuna en efectivo. Néstor no podía creer que más de veinte hombres no hubieran podido con esa mocosa de Almendra. ¡Era increíble! No podían quedarse en el país, tenían que desaparecer por un tiempo. En cuanto a su hijo Patricio, no podían hacer nada por él. Saldría en unas 48 horas, y el secuestro no tenía nada que ver con él.

Olga miraba nerviosamente por el espejo retrovisor, temiendo que los estuvieran siguiendo.

—Cariño, ¿de verdad… de verdad nos vamos así nomás? —No quería irse. Les había costado años hacerse un lugar en La Concordia, y ahora, por culpa de una niña, todo se iba a la basura. No podía aceptarlo.

Néstor, que conducía a toda velocidad, apretó los dientes.

—¡Si no nos vamos, terminamos en la cárcel! ¿Crees que me quiero ir?

Todo iba perfecto hasta que esa mocosa arruinó sus planes.

—Y si… ¿y si le pido perdón a Frida? A lo mejor nos perdona y no presenta cargos —dijo Olga.

No quería irse, y mucho menos dejar a su hijo solo.

—¡Idiota! ¿Todavía piensas en Frida? ¡Esa Almendra es una espía que ella y Simón metieron en la empresa! ¡Seguro que descubrieron lo que estábamos haciendo! Si no, ¿por qué mandarían a alguien de la sede central?

Habían desviado fondos, falsificado cuentas, sustituido materiales… todo era ilegal. Su plan era sacar un poco más de dinero y luego desaparecer, pero ya no era posible. Si no se iban esa noche, no se irían nunca.

Olga se echó a llorar.

Capítulo 155 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada