Entrar Via

Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 184

¿O es que… se habían enterado de algo?

Aunque esa disculpa era de lo más falsa y superficial que había leído.

Mientras pensaba, llegó otro mensaje de Valeria.

`[Por lo que más quieras, Braulio se está muriendo. Está esperando que lo operen. Por favor, ya no hables mal de nosotros con tu abuela.]`

Almendra enarcó una ceja. Así que el asunto tenía que ver con la abuela.

¿Ella les había pedido que se disculparan?

Con razón. Ya decía yo que era muy raro que a Valeria le diera un ataque de conciencia.

`[¿Y esta es su forma de disculparse?]` —respondió.

¡Valeria estalló al leer el mensaje!

—¡Esa maldita zorra! ¡Ya se siente la gran cosa! ¡Cree que porque la vieja esa la protege puede hacer lo que se le dé la gana conmigo!

A Susana le encantaba ver a sus padres tan molestos con Almendra. Eso confirmaba que no la querían en lo absoluto, que a quien amaban era a ella, su verdadera hija.

De lo contrario, cada vez que recordaba los dieciocho años de vida de lujos que Almendra le había robado, no podía dormir.

¿Por qué?

¿Por qué Almendra tuvo que vivir como una princesa durante dieciocho años en su lugar?

¿Mientras ella se pudría en un rancho olvidado de Dios, viviendo una miseria peor que la muerte?

—Mamá, es que Almendra… seguro ya se consiguió un viejo rico y por eso ya no nos toma en cuenta.

Solo de recordar que cada vez que veía a Almendra, siempre estaba rodeada de hombres guapos y diferentes, se le revolvía el estómago de la envidia.

—¡Ja! ¡Esa maldita! ¡Nació para que se la anden pasando de mano en mano! ¡Ya verás, ya llegará el día en que le toque llorar!

La abuela de verdad se preocupaba por ella.

Pero un par de tontos como Valeria y Rodrigo jamás lo entenderían.

`[¿Ah, sí? Pues la cirugía de Braulio la puedo hacer yo.]`

Valeria y Susana releyeron el mensaje, pensando que veían visiones. Pero no, ahí estaba, en blanco y negro. ¿Almendra decía que ella podía operar a Braulio?

Valeria soltó una carcajada y miró a Susana, que también tenía una expresión de incredulidad y desdén.

—Susana, ¿ya viste? ¿La maldita esta se atreve a decir que ella puede operar a Braulio? ¡Qué bárbara, ya ni los políticos prometen tanto!

—Mamá, yo creo que tus insultos ya la dejaron loca. El doctor Wilfredo dijo que solo El Santo podía operar a mi hermano. ¿Y esta quién se cree? ¡Sus mentiras ya van a llegar a la luna!

Valeria resopló y le envió un mensaje lleno de sarcasmo.

`[Almendra, si tú puedes operar a Braulio, te juro que me arrodillo y te doy cien, no, ¡mil reverencias!]`

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada