La voz de Almendra era nítida y agradable, sin ser melindrosa ni fingida. Tenía una dicción clara, sonaba sincera y directa.
Los ojos de Fabián se iluminaron. «Es ella. ¡Es ella!».
La noche anterior, aunque estaba medio inconsciente y no podía ver nada con claridad, recordaba su voz a la perfección.
Antes de que los demás usuarios pudieran reaccionar, Fabián envió uno de los diez regalos más exclusivos de la plataforma: el «Castillo de Ensueño». Costaba 800,000 monedas virtuales, el equivalente a casi noventa mil pesos.
Una animación fastuosa y fantástica llenó de repente toda la pantalla, provocando que el chat explotara.
[¿Qué acabo de ver?]
[¡No manches, los efectos de este regalo están increíbles! ¡Con razón es de los más caros!]
[¡Es el señor Fabián! ¡El señor Fabián! ¡Desde la primera vez que lo vi supe que no era cualquiera!]
[¡Dios mío! ¡Qué dineral!]
Pero los usuarios todavía subestimaban el poder del «señor Fabián». Inmediatamente después, apareció: «Castillo de Ensueño x2, Castillo de Ensueño x3»… y siguió acumulándose. La impactante escena causó un revuelo en internet, atrayendo a más y más curiosos.
Almendra también se quedó sorprendida al principio. Pensó que, si el tipo tenía dinero y quería presumir, pues que lo hiciera. De paso le ayudaba a ganar seguidores a ella.
Pero Fabián no paraba. Ya iba por el «Castillo de Ensueño x20» y seguía.
Almendra se quedó sin palabras. Harta, ya no lo soportó más y simplemente lo sacó del en vivo.
Luego, desactivó la función para recibir regalos.
Los efectos espectaculares por fin desaparecieron, y los usuarios llenaron el chat de halagos para el señor Fabián.
[¡El señor Fabián es un verdadero magnate!]
[¡Juro que en mi vida había visto a alguien tan generoso en internet!]
[¡Señor Fabián, me quito el sombrero!]
[Señor Fabián, ¿podemos ser amigos?]
Solo él sabía la verdad de lo que había ocurrido.
Y esa sensación no estaba nada mal.
—Para agradecerles su interés, esta noche les tengo otro regalo. Son parches milagrosos de mi propia creación. Sirven para el dolor de hombros, cuello, espalda o piernas. Se los ponen donde les duela. Voy a sortear cincuenta entre mis seguidores. Cada vez que haga una captura de pantalla, el primer nombre de usuario completo que aparezca será el ganador.
Al oír esto, los usuarios volvieron a enloquecer.
¡Cualquier cosa que regalaba la doctora Alma tenía efectos casi mágicos!
Fabián quiso enviarle otro regalo, pero el sistema le notificó que la anfitriona había desactivado la función. No le quedó más que resignarse.
Ahora, al escuchar que ella iba a regalar algo, su interés se despertó de nuevo.
«Si logro que me elija, ¿no podría conseguir su dirección?».
***

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