Almendra las había escuchado hablar del asunto desde afuera, pero realmente no lo había visto. De hecho, ni siquiera lo sabía.
—Todavía no lo he visto.
Natalia también dijo emocionada:
—Almendra, entonces ve a verlo rápido. Los votos siguen subiendo.
Al escuchar que Almendra decía no saber nada, Elvira puso inmediatamente una cara de burla. «¿Que no sabe?»
«¡Nadie se cree eso!»
—Almendra, tú misma te postulaste en el foro de la escuela para reina de la facultad. ¿Cómo es posible que no sepas de algo tan importante? —preguntó con asombro fingido, tapándose la boca con la mano de forma exagerada.
Almendra le devolvió la pregunta con desdén:
—¿Postularse para reina de la facultad es algo muy importante?
Elvira se quedó pasmada; jamás esperó que Almendra le respondiera así.
«¿Acaso no lo es?»
«¡Es ser la reina de la facultad!»
En una escuela con miles de estudiantes, destacar entre la multitud y convertirse en la reina... ¿no era algo importante?
Elvira se sintió demasiado avergonzada y por un momento no supo qué responder. Entonces miró sonriendo a Natalia y Aurora:
—Natalia, Aurora, miren nada más. Ustedes emocionadísimas porque Almendra quedó en primer lugar, pero a ella ni le importa el asunto.
La implicación era clara: «A ella le vale madres, ¿para qué se emocionan tanto ustedes por nada?»
Almendra miró a Elvira y dijo con voz fría:
—No seas cizañosa. Si dije que no sabía, es que no sabía.
Elvira se quedó atónita de nuevo.
No esperaba que Almendra la llamara cizañosa en su cara.
Elvira estaba que echaba humo. Miró a Aurora y Natalia con frustración:
—Yo... yo lo hago por su bien, ¿y ustedes me culpan a mí? Olvídenlo, cómo las trate ella es su problema, no el mío. Tengo sueño, me voy a dormir.
Dicho esto, se subió a su cama hecha una furia para tomar la siesta.
El dormitorio volvió a caer en un silencio incómodo. En ese momento, Almendra sacó de su mochila dos pequeños frascos de porcelana blanca sin etiquetas y se los dio a Aurora y Natalia.
—Mañana empieza el entrenamiento militar, los rayos UV estarán fuertes. Este protector solar tiene buen efecto.
Era un protector solar que Almendra había preparado especialmente para el inicio de clases. Al mediodía le dio un frasco a Eva. Originalmente había preparado uno para cada compañera de cuarto, pero visto lo visto, no había ninguna necesidad de darle uno a Elvira.
Aurora y Natalia se sintieron halagadas y un poco apenadas:
—Nosotras... nosotras ya compramos.
Con el inicio del entrenamiento militar, ¿qué chica no querría cuidar su piel?
Como dicen, la piel clara disimula muchos defectos. Las chicas, en especial, no querían broncearse demasiado durante el entrenamiento, así que todas se habían preparado con antelación.

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