Pero Almendra era realmente blanca; era esa blancura natural y auténtica, sin una gota de maquillaje.
—Este funciona mejor —les ofreció Almendra con sinceridad.
Si ellas hubieran tenido la misma actitud que Elvira, ni siquiera los habría sacado.
Aurora estaba encantada y extendió la mano para recibirlo:
—Gracias, Almendra. ¿Tú siempre usas protector solar?
Almendra asintió: —Sí.
Aurora puso cara de envidia de inmediato:
—Con razón eres tan blanca. Literalmente brillas, tienes una piel hermosa.
Natalia también lo recibió feliz:
—Sí, Almendra, ¿qué productos usas? Recomiéndanos algo, tu piel se ve súper fina, como de porcelana.
Almendra curvó los labios en una sonrisa:
—Claro, luego les paso el dato.
Elvira, que fingía dormir en su cama, echó un vistazo a los frascos blancos en las manos de Aurora y Natalia y soltó una risa fría en su interior: «Ni marca tienen. No puedo creer que Aurora y Natalia se atrevan a usar esas porquerías. Ojalá no se les caiga la cara a pedazos. Allá ellas si quieren confundir la basura con un tesoro».
Almendra se dio una ducha rápida, se puso la pijama y se acostó en su cama para dormir un rato.
Después de recostarse, recordó que no había entrado al foro de la escuela.
Al ingresar, vio de inmediato la votación para la elección de la reina de la facultad.
Primer lugar: Almendra, 15,688 votos.

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