Betina, al leer los mensajes de Liliana, no pudo evitar fantasear con la escena de Almendra siendo descubierta.
Fabián estaría furioso, y el señor Esteban aparecería de inmediato para obligar a Fabián a romper el compromiso.
Además, sus papás y hermanos sentirían vergüenza y ya no anunciarían que Almendra era la verdadera hija de la familia Reyes.
Para entonces, ¡la única calificada para casarse con Fabián sería ella!
Cada vez más emocionada, respondió a Liliana: [Liliana, mis papás no ven mucho el foro de la escuela. Busca la forma de que se enteren de las «hazañas» de Almendra.]
Liliana pensaba lo mismo y contestó rápido: [No se preocupe señorita Betina, déjemelo a mí.]
Desde que Almendra y Betina entraron a la universidad, Simón Reyes y Frida Tapia también habían estado muy ocupados, asistiendo a eventos y atendiendo asuntos de la empresa.
Sin embargo, estos dos días habían estado ocupados donando lavadoras y secadoras a la Universidad Médica La Concordia, coordinando la instalación en los dormitorios.
Al llegar a casa por la noche, Liliana corrió hacia ellos con el celular en mano gritando: —¡Señor Simón, señora Frida, algo terrible!
Simón y Frida, al verla tan alterada, preguntaron: —¿Qué pasó, Liliana? Habla despacio.
Liliana bajó la voz: —Es algo muy grave. No me atreví a decirle al señor Yago por miedo a que le diera algo; preferí esperar a que ustedes llegaran.
Simón frunció el ceño. —¿De qué se trata?
—Es... es sobre la señorita Almendra.
Al escuchar eso, Simón y Frida, que estaban tranquilos, se tensaron de inmediato.
—¿Alme?
—¿Qué le pasó a Alme?
Liliana rio por dentro y les puso el celular enfrente. —Señor, señora... mejor véanlo ustedes mismos.
Simón y Frida estaban furiosos con quienes difundían rumores para difamar a Almendra, no con Almendra. Jamás creerían que ella estuviera jugando a dos bandas.
¡Todo lo del foro eran calumnias!
Liliana no esperaba que, con las pruebas en la cara, Simón y Frida no lo creyeran.
¿Tenía sentido engañarse así?
—¡Señor, señora! ¡Yo no! No creo que la señorita Almendra sea así, pero las fotos se ven muy reales y todos hablan de eso. Solo me preocupa la reputación de la señorita Almendra.
Indirectamente decía: las fotos están ahí, es la realidad.
Simón resopló. —¡Ignorantes! Ya conocemos al instructor de Alme; es su primo de Atlamaya. Se llevan bien desde niños. ¿Solo porque platican en el campo deportivo por la noche ya es algo indecente?
Frida añadió: —¡Exacto! Había mucha gente en el campo, ¿acaso no tienen criterio propio? Creen todo lo que ven y hacen una tormenta en un vaso de agua, ¡es indignante!

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