—Isidora siempre ha sido muy competitiva. Seguro planeaba ganar el primer lugar para lucirse en la Universidad Médica La Concordia, pero no contaba con encontrarse con nuestra Alme.
El rostro de Frida también estaba muy serio. No le eran ajenas Rosa e Isidora.
Después de todo, Kian y Marisol eran hermanos de sangre, Isidora era sobrina de Marisol, y las había visto un par de veces.
También había escuchado a Marisol hablar sobre la forma de ser de Rosa e Isidora.
Fabián miró a la pareja:
—Señor Simón, señora Frida, yo me encargaré de este asunto. No es necesario que intervengan.
El respaldo de la familia Vargas era la familia Ortiz. Ahora que Rosa e Isidora estaban detenidas, Kian tendría que ir a suplicarle a Santiago.
Aunque los Reyes eran la familia más rica de La Concordia, enfrentarse a Santiago era complicado.
El rango militar pesaba muchísimo en todo esto.
Pero si era Fabián quien lo manejaba, la cosa cambiaba.
Santiago había sido subordinado de Fabián. La influencia de la familia Ortiz no se comparaba con la de los Ortega. Aunque Santiago ascendiera a general, no se atrevería a ir abiertamente contra Fabián.
Almendra también habló:
—Papá, mamá, ustedes quédense al margen en esto.
Todavía no planeaba anunciar públicamente su identidad como la verdadera hija de los Reyes, así que no era conveniente que Simón y Frida dieran la cara.
Simón miró a Fabián.
—Fabián, te lo encargo entonces.
—No tiene nada que agradecer, señor Simón. Es mi deber.
Betina apretaba el tenedor cada vez más fuerte. Todos planeaban y se preocupaban por Almendra, ¿pero alguien pensaba en cómo se sentía ella?
***
Mientras tanto, Kian había llegado a la residencia de la familia Ortiz.

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