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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 907

El director, con profunda admiración, les entregó un ramo de flores a Almendra y a Gilberto:

—Tenerlos a ustedes es una bendición para nuestra patria.

—Gracias, director. Solo cumplimos con nuestro deber.

—Doctora Reyes, gracias a su medicina y a sus cuidados estamos vivos. Mire, son hongos secos que yo mismo recolecté y sequé, están buenísimos para el caldo. ¡Por favor, acéptelos! —dijo un hombre con los ojos brillantes de gratitud, extendiéndole una bolsa llena.

Una mujer se acercó también:

—Mijita, este es queso de rancho que preparé yo misma. Sé que andan muy ocupados y a veces no comen bien, ¡esto con unos huevos queda riquísimo!

Un joven tímido se acercó con unas cajas de fruta de temporada:

—Han trabajado muy duro. Es solo un pequeño detalle de nuestra parte. Gracias por devolvernos la salud.

Almendra no pudo negarse y aceptó aquellos regalos que pesaban más por el cariño que por el contenido. No eran solo alimentos, era el agradecimiento más puro y honesto de la gente a la que le habían salvado la vida.

De vuelta en La Concordia, Almendra y Gilberto fueron directo a la universidad para reportarse con Lautaro Ocampo.

Fabián quería acompañarlos, pero Almendra prefirió evitar el alboroto y lo mandó a descansar a su casa. Durante el tiempo en la frontera, él había estado cuidándola sin descanso y se le notaba el agotamiento.

La repentina aparición de Almendra en la escuela, acompañada de Gilberto, causó un revuelo inmediato.

Todos empezaron a especular sobre su relación.

Como los foros de la escuela requerían nombres reales, nadie se atrevía a postear chismes muy fuertes, pero eso no impedía que hablaran hasta por los codos en los pasillos, la cafetería y los dormitorios.

—¿Almendra y el académico Reyes serán novios?

—Sí, ¿se acuerdan de la vez que vino el novio de Almendra? Solo le vimos la espalda, ¡pero se parecía mucho a Gilberto!

—Bianca, déjalas. Que digan lo que quieran.

Regina mostraba una cara triste, pero en el fondo de sus ojos había un odio gélido hacia Almendra.

—Regina, yo no creo que al académico Reyes le guste esa tal Almendra. Ella tiene muy mala fama, y el académico es alguien muy decente. Seguro ni la pela.

—Quién sabe... —Regina apretó las manos.

Con razón no había visto a Gilberto en días; ¡estaba con Almendra!

Al ver a Regina tan deprimida, Bianca cambió de tema:

—Regina, mañana es el concurso académico de los de nuevo ingreso. Almendra casi no ha entrado a clases desde que empezaron. Todos se mueren por ver cómo Elvira Sandoval la hace pedazos en la competencia.

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