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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 906

Almendra lo miró con frialdad:

—Llévenselo. Interróguenlo a fondo.

Tristán asintió y ordenó a sus hombres: —¡Muévanse!

Flavio seguía gritando mientras lo arrastraban: —¡No diré nada! ¡No sacarán ni una palabra de mí! ¡Destruí todo!

—Si no vas a hablar, entonces no sirves para nada. Mejor mándenlo a hacerle compañía a Salvador al infierno.

La voz de Almendra helaba la sangre.

Flavio se quedó petrificado.

Almendra arqueó una ceja: —¿Ya no gritas?

Flavio no se atrevió a decir ni pío. La verdad era que no quería morir. Ya había visto de lo que era capaz esa chica y no dudaba ni un segundo que, si la provocaba, ella misma le metería un tiro ahí mismo.

Jamás imaginó que una jovencita tuviera esas habilidades. Se había confiado.

La policía se llevó a Flavio. Almendra, Fabián y Gilberto regresaron al alojamiento del hospital.

Almendra quería ir a la comisaría para informar sobre las pistas de Salvador, pero Fabián insistió en que primero se cambiara de ropa.

La razón era simple... la ropa mojada se le pegaba al cuerpo de una manera que dejaba poco a la imaginación.

—La próxima vez no seas tan impulsiva, es muy peligroso —le dijo Fabián después de que ella salió de la ducha, ya con ropa seca.

—Sí, Alme, ir tú sola a perseguir a un fugitivo... qué susto nos diste —añadió Gilberto. Esa noche había descubierto una faceta nueva de su hermana. Sabía que era un genio en medicina y música, pero ¿acrobacias en lanchas y combate cuerpo a cuerpo? Eso era nuevo.

Almendra se encogió de hombros.

—Estoy bien, ¿no?

Capítulo 906 1

Capítulo 906 2

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