Los dos profesores de la Universidad La Concordia inflaron el pecho de orgullo al escuchar esto.
Había que admitir que el profesor de la Universidad Médica era bastante realista.
Reconocían el talento de Elvira; era una buena promesa.
En cuanto a Almendra, la estudiante con puntaje perfecto...
Al principio la admiraban, pero ¿de qué servía un buen estudiante si no estaba en su bando?
Ahora que Almendra había hecho una apuesta tan fuerte contra Elvira, naturalmente apoyaban a Elvira.
Además, si hasta el propio profesor de la Universidad Médica no confiaba en Almendra, no era culpa de ellos menospreciarla.
—Profesor Amadeo, no es por arrogancia, pero Elvira destaca entre los novatos. ¿Por qué no convence a Almendra de cancelar la apuesta? Si no, la que quedará en ridículo no será solo ella, sino toda la Universidad Médica —dijo Conrado, profesor de La Concordia, con tono conciliador.
Benjamín Ayala, el otro profesor de La Concordia, añadió:
—Sí, profesor Amadeo. En el concurso académico debe reinar la armonía. Una apuesta así de grande dejará un mal sabor de boca, pierda quien pierda.
Hablaban muy bonito, pero la burla en sus ojos y la certeza de que Almendra perdería enfurecieron a Amadeo.
Sin embargo, no podía desquitarse con ellos, así que dirigió su enojo hacia Almendra.
—Llamaré al director para informarle.
Gabriel pensaba que todos eran unos tontos que no sabían distinguir el oro de la pirita.
—Profesor Amadeo, si las chicas quieren competir, déjenlas. Eso le pone emoción al asunto.
Gabriel, como profesor del Instituto Internacional, tenía más peso que ellos.
Amadeo no quiso contradecirlo, así que sonrió forzadamente:
—Es un asunto delicado, déjenme consultar primero con el director.
Sacó su celular y se alejó para llamar a Lautaro.
Sabían que Lautaro valoraba el talento y quería retener a la estudiante estrella.
Pero Almendra no medía las consecuencias al enfrentarse a alguien de una familia de médicos. Si algo salía mal, ¿no tendría la Universidad Médica que salir a defenderla?
Era demasiado caprichosa.
Pero cuando le contó a Lautaro sobre la apuesta, este se rio a carcajadas:


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