¿CAR-T?
Espera…
¿Cómo demonios una estudiante novata sabe de esa investigación?
Benjamín y Conrado intercambiaron miradas de asombro y desconcierto.
—¿Esta es una opinión propia de Almendra?
Gabriel sabía que dudarían, pero no importaba. Eso era solo el comienzo. Faltaba el debate.
Pero el voto era unánime: Almendra.
Cuando la lista de los diez primeros apareció en la pantalla gigante, ¡todo el auditorio se fue de espaldas!
Primer Lugar: Almendra Reyes.
—¡No mames! ¿Almendra quedó en primero? ¿Seguro que no se trabó el sistema?
—¡Imposible! ¿Cómo va a ser mejor que Elvira?
—¡Si yo vi que escribió tres palabras y ya! ¿Cómo carajos sacó el primer lugar?
Natalia y Aurora gritaron emocionadas:
—¡Almendra! ¡Eres una chingona!
—¡Eso es todo, Almendra! Bien calladito que te lo tenías, a ver si así se le bajan los humos a Elvira.
Elvira sentía un zumbido en los oídos. Tenía la vista clavada en la pantalla, con los ojos inyectados de incredulidad.
¿Cómo?
No podía ser.
¡Almendra no podía ganar! ¡Tenía que ser un error del sistema!
La maestra Martina tampoco podía creerlo. Aunque era su alumna, tenía una apuesta en contra. Si Almendra ganaba, su prestigio se iría al suelo.
—Si algún alumno tiene objeciones, puede subir al estrado de debate.


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