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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 939

¡Almendra!

¿Por qué no se moría de una vez?

Las competencias de la mañana terminaron.

Por la tarde había más eventos.

Almendra no tenía interés y pensaba irse a casa a dormir, pero Eva Corral, tan pegajosa como siempre, insistió en comer juntas.

Todavía dentro de la Universidad La Concordia, antes de encontrarse con Eva, alguien le bloqueó el paso.

—¿Tú eres Almendra?

Quien le cerraba el camino era un grupo de chicos que parecían una pandilla de vagos.

Almendra entrecerró los ojos, emanando frialdad, e intentó rodearlos sin hacerles caso.

El líder del grupo volvió a bloquearla, mirándola con malas intenciones:

—Oí que sacaste el primer lugar en medicina y resolviste el problema que los de matemáticas no pudieron, ¿eh?

—¡Quítense! —soltó Almendra con frialdad.

—Uy, qué carácter tiene la niña. ¿Sabes con quién estás hablando?

—Sí, ¿te atreves a meterte con Osiel? ¿Ya no quieres vivir tranquila en La Concordia?

Los lacayos empezaron a alborotar.

Almendra bufó:

—Me valen madre.

—Tú... tú, tú...

Los chicos parecían sorprendidos por la audacia y la lengua afilada de Almendra; se quedaron sin palabras.

—¿Yo qué? Les sugiero que regresen al kínder a aprender a hablar como gente decente.

Se quedaron pasmados de nuevo.

Era la primera vez que veían a una chica tan insolente y sin miedo a morir.

—¡Eres una descarada! ¡Nuestro Osiel viene de una familia militar! ¡Si lo ofendes, estás muerta! —uno de los chicos la señaló amenazadoramente.

Almendra miró con burla al tal Osiel.

Osiel Huerta pensó que Almendra por fin tendría miedo, se cruzó de brazos y resopló:

—¡Si te disculpas ahora mismo, podría dejarlo pasar!

Capítulo 939 1

Capítulo 939 2

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