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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 972

Tadeo sacó su celular, miró a Fabián y a Almendra, esbozó una sonrisa aduladora y se apartó un poco para marcar.

El teléfono sonó una y otra vez, pero nadie contestaba.

Tadeo miró a Fabián con expresión de apuro:

—Don Fabián, es probable que mi patrón esté ocupado y no traiga el celular encima.

—Sigue insistiendo —ordenó Fabián.

—O llama a alguien que esté con él —añadió Almendra—. Lo importante es que contesten.

La realidad era que Tadeo no podía permitirse ofender a Fabián.

Si hubiera sido cualquier otra persona, ya habría mandado a los de seguridad a sacarlos a golpes.

—Sí, sí, sigo marcando.

Tadeo continuó llamando durante casi cinco minutos hasta que finalmente contactó con Saulo.

La voz de Saulo sonaba ronca y grave, denotando una clara impaciencia:

—¡Chingada madre! ¡Estoy ocupado! ¡Más te vale que sea algo de vida o muerte!

Tadeo se apresuró a decir:

—Patrón, es don Fabián. Fabián Ortega dice que tiene un asunto con usted y me obligó a contactarlo.

—¿Fabián Ortega? —replicó Saulo—. ¡No conozco a ningún Fabián Ortega!

—Patrón, es el Fabián de la familia Ortega de La Concordia —le recordó Tadeo apresuradamente.

Saulo pareció reaccionar tras un momento de silencio y soltó una maldición:

—¡Imbécil! Si don Fabián nos honra con su visita, ¿por qué no lo están atendiendo como se debe?

Fabián frunció el ceño con impaciencia y lanzó una mirada gélida a Tadeo:

—Ve al grano.

Tadeo sintió un escalofrío en la espalda y le dijo a Saulo:

—Patrón, el asunto es este...

Tadeo explicó el motivo de la visita. Saulo comenzó a gritar desde el otro lado de la línea, jurando inocencia y regañando a Tadeo.

Capítulo 972 1

Capítulo 972 2

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