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LUNA PRISIONERA. ¿UN CACHORRO POR MI LIBERTAD? romance Capítulo 5

El Alfa Raymond apartó sus labios de los de Ayseli. La miró unos segundos con sus ojos verdes como gemas heladas, y luego giró lentamente la cabeza hacia el Beta Walter.

—¿Quién es el responsable? —preguntó con voz grave y llena de autoridad.

Walter respiraba agitado, su pecho subía y bajaba rápidamente.

—No lo sé con certeza, mi Rey —contestó—. Pero… —su ceño se frunció— sospecho que se trata de un contraataque de Solem… el jerarca del templo que logró huir.

Raymond dejó escapar un gruñido bajo, una vibración profunda que hizo temblar el aire de la habitación.

—Cobarde… —murmuró, y luego volvió su atención a Ayseli.

Ella se quedó helada cuando él se acercó. Raymond inclinó su rostro hasta que sus labios rozaron el lóbulo de su oreja y su aliento cálido la envolvió.

—Si se te ocurre aprovechar el caos para huir, loba lunar… —su voz era un filo cortante, llena de repugnancia hacia ella cada vez que pronunciaba su raza— será mejor que consideres a los niños del templo que tomé como esclavos… morirán. Tenlo por seguro.

¡Ayseli sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo!

Quiso replicar, pero las palabras murieron en su garganta… Sus manos a sus costados, se hicieron puños temblorosos.

—Quédate aquí —ordenó él, y con un movimiento rápido de su capa oscura, se giró hacia Walter.

—Ven conmigo —dijo el Alfa, saliendo de la oficina.

Mientras se marchaba, su voz resonó con autoridad:

—¡Ustedes, no la pierdan de vista!

Los dos guardianes dentro de la oficina se cuadraron, firmes como estatuas. Otros dos, al otro lado de las puertas dobles, adoptaron la misma postura.

Raymond desapareció en el pasillo junto al Beta, dejando a Ayseli con esos lobos.

…………..

Ayseli permaneció inmóvil unos segundos, escuchando cómo los pasos del Alfa se alejaban. Luego, empezó a caminar de un lado a otro.

Tap~ Tap~ Tap~

Sus manos se entrelazaban y se soltaban, y su mirada iba una y otra vez hacia el balcón abierto, por donde la luz plateada de la luna ingresaba.

—Quédate quieta —gruñó uno de los guardianes.

Ella apretó los labios, tragando la furia.

Pero las imágenes regresaron a su memoria: el fuego devorando las paredes del templo, los gritos de dolor, los cuerpos inertes en el suelo… charcos de sangre que se mezclaban con las lágrimas de los que agonizaban.

Y entonces, la voz de Syla, su loba interior, resonó en lo más profundo de su mente.

«Ese Alfa tirano está mintiendo.»

Ayseli entrecerró los ojos.

«No tiene a ningún cachorro. Los mató a todos, lo vimos… Quedamos inconsciente, ¿qué más no pudo hacer?, no siento la presencia de otros lobos lunares cerca. Ese monstruo se rebeló contra la diosa… y arrasó todo…»

La respiración de la loba de cabello blanco, se aceleró.

«Usa tu don, ahora sí, atácalos… Escapa, si la diosa nos apoya, si está de nuestro lado, esta vez… lograrás hacerlo…»

Ayseli sintió su corazón latir desenfrenado.

En un segundo, su cuerpo se estremeció, y con un destello blanco, su figura humana se transformó.

POOOOF~

Su pelaje blanco como la nieve se desplegó, y sus ojos azules brillaron con fuerza.

—¡¡M@LDITA!! —alcanzó a decir uno de los guardianes, retrocediendo un paso.

¡Ella se lanzó contra él!

¡PUUF!

Sus garras atravesaron el cuero de su armadura y se hundieron en su pecho.

¡SLAAASH!

Un brillo sobrenatural recorrió sus uñas, y el lobo aulló de dolor.

—¡AAAAAAH! ¡M@ldita seas, loba lunar!

Él cayó de rodillas, con las manos en el pecho, vomitando sangre oscura que salpicó la alfombra.

Y solo segundos después, quedó inmóvil…

El segundo guardián apenas tuvo tiempo de reaccionar e ir a atacarla, cuando Ayseli se le abalanzó.

¡BAM!

Los dos rodaron por el suelo, ella no perdió tiempo y hundió sus garras en su cuello.

—¡¡¡AAAAAHHH!!! —gritó el lobo, también vomitando ese líquido oscuro, venenoso, que comenzaba a apoderarse de su cuerpo.

Un rugido profundo escapó de la garganta de esa hembra, mientras sentía el calor de la sangre ajena en sus patas.

El guardián tembló, sus ojos se nublaron… y murió.

Afuera, los dos guardianes en la puerta escucharon el estruendo.

Uno la abrió apenas para mirar, pero Ayseli lo embistió con fuerza.

Capítulo 05: ¡Escapando del Alfa tirano! 1

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