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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1593

El tema del dinero realmente no les importaba.

—Gracias por su esfuerzo —dijo Aldana, mirando la hora, y añadió con tono firme—: Ya es hora, comencemos la cirugía.

—Sí.

El equipo médico cruzó miradas, se dispersó y comenzó a organizar de manera ordenada los preparativos en el quirófano.

—Aldi, ¿es muy peligroso? —Al percibir que el ambiente era tenso, Quico no pudo evitar preguntar—: Dime la verdad, puedo soportarlo.

—Sí.

Aldana no tenía la menor intención de ocultárselo y habló pronunciando cada palabra con claridad: —Su estado físico no es como el de otras embarazadas. Las probabilidades de sufrir una hemorragia severa en medio del parto son altísimas.

—Lo que tienes que hacer ahora es preparar suficiente sangre y luego... —Aldana tragó saliva y su voz se volvió ronca—, buscar un lugar para sentarte y no merodear por donde yo te vea.

Ella tendría cosas mucho más importantes de las que ocuparse más adelante.

—De acuerdo.

Quico guardó silencio durante un largo rato, obligándose a mantener la calma, y de su garganta apenas escapó una palabra.

Julieta lo iba a necesitar en cualquier momento.

No podía perder el control.

Quico esperó en silencio en la puerta del quirófano.

Antes de que la cirugía comenzara oficialmente, Aldana salió para reunirse con los familiares que acababan de llegar.

Sania estaba tan asustada que casi no podía mantenerse en pie; le temblaban las manos mientras se aferraba a ella.

—Pase lo que pase, todos tienen que mantener la calma.

—Sí.

Sania asintió con fuerza, mirando a Aldana con los ojos enrojecidos. —Nos quedaremos aquí quietos y no seremos un estorbo.

—Bien.

Aldana miró a Rogelio, y justo cuando abría la boca para hablar, vio que el hombre asentía.

El mensaje implícito era: «Yo me encargo de lo que pase afuera».

Él la entendía a la perfección.

Tras dejar todo en orden, Aldana se puso el traje esterilizado y entró a la sala de partos.

Se sentó frente a la computadora, mirando fijamente la pantalla sin pestañear.

Allí se transmitía en tiempo real la cesárea de Julieta.

«Bip...»

La cirugía comenzó de manera oficial. Los doctores en la sala estaban completamente serios, concentrados únicamente en sus labores.

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