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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1944

—¡Cof, cof, cof...!

Hernán estaba saboreando el vino tinto cuando escuchó esas palabras de golpe.

Esa bebida de primera categoría que costaba una fortuna de repente le supo a rayos.

¿Qué demonios?

Él era un hombre cien por ciento heterosexual, ¿cómo iba a estar enamorado de Darío Alzamora?

Solo a Lourdes le importaría un perro callejero con buena apariencia como él.

—Sr. Mendoza, tenga cuidado —Lourdes curvó sus labios rojos y dijo de forma despreocupada—: No me diga, ¿se puso así de nervioso porque en verdad está enamorado de Darío?

Su tono de voz fue bastante alto, atrayendo las miradas extrañas de los clientes a su alrededor.

—¡Srta. Yáñez, le pido que no invente rumores! —Hernán puso mala cara y dijo entre dientes—: Hoy he venido porque tengo asuntos que discutir con usted.

—Entonces hable.

Lourdes volvió a acomodarse y levantó la mirada con indiferencia:

—Estoy ocupada, así que le pido que sea rápido, Sr. Mendoza.

***

En la sala VIP.

Lourdes y Hernán se sentaron frente a frente, manteniendo una apariencia cordial pero con cuchillos en la mirada.

—Escuché que la Srta. Yáñez tiene el ojo puesto en el Predio del Sector 5 en las afueras de la ciudad.

El tema de Hernán finalmente llegó al punto principal.

—¿Y qué con eso?

Lourdes levantó levemente la mirada, y su expresión se tornó seria.

El orfanato fue demolido hacía muchos años y en su lugar construyeron enormes edificios.

Durante todos estos años, ella había estado buscando el terreno ideal con la esperanza de reconstruir aquel orfanato.

La ubicación del Predio del Sector 5 era excelente, rodeado de montañas y ríos, con un paisaje magnífico.

Sin embargo, el terreno estaba en manos del gobierno de Bravaria y no había sido puesto en venta.

Hace poco se enteró de que iban a abrir una licitación.

—Qué casualidad, a mí también me interesa ese terreno.

Hernán esbozó una media sonrisa y dijo con tono presumido:

—Tengo planeado comprarlo para construir un crematorio. ¿Qué le parece, Srta. Yáñez?

¿Un crematorio?

Al escuchar esa palabra, los dedos de Lourdes se tensaron de inmediato y su mirada se llenó de un odio gélido.

El orfanato se había incendiado en el pasado, cobrándose incontables vidas inocentes.

Que dijera eso, dejaba en claro que lo hacía a propósito.

«...»

—Ja.

El rostro de Hernán se veía terrible, soltó una carcajada fría y sentenció:

—Ese terreno será mío sí o sí. Ya la veré cuando lo convierta en un crematorio.

Tras dejar caer su amenaza, Hernán dio media vuelta y salió furioso.

—Sr. Mendoza, ¿ya no quiere su vino que vale una fortuna?

Al ver su espalda, Lourdes soltó una risa fría:

—Si no lo quiere, se lo daré a los perros.

«...»

Otro ataque de furia se apoderó de él; su rostro se tornó pálido de la ira y aceleró el paso.

—Pfft...

Al ver la figura derrotada de Hernán, el gerente entró sonriendo a la sala de recepción:

—Srta. Yáñez, ¿qué pasó? ¿Por qué el Sr. Mendoza se veía tan furioso?

—Él mismo se lo buscó —Lourdes sonrió con frialdad y le ordenó al gerente—: Ve a investigar qué pasa con el Predio del Sector 5. Hay mucha gente interesada en ese terreno, ¡¿cómo es posible que se lo vayan a dar a Hernán?!

—Enseguida.

El gerente asintió y preguntó:

—Srta. Yáñez, ¿debo informarle a Don Eu?

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