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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1945

—No es necesario.

Lourdes negó con la cabeza y dijo en voz baja:

—Él ya se encarga de demasiadas cosas, no dejes que se meta en todo. Después de todo, a su edad, su estado físico ya no es el de antes.

«...»

Al escuchar eso, la comisura del labio del gerente tembló un poco.

Si el Sr. Alzamora llegara a escuchar que «su estado físico ya no es el de antes», seguramente se le caería el cielo encima.

***

Poco tiempo después.

El gerente le informó a Lourdes sobre lo que había logrado investigar.

—Este terreno está bajo el control del Ministro de Tierras de Bravaria, y es él quien se encarga de la licitación reciente.

—Últimamente, Hernán ha estado muy cercano al Ministro. No se sabe si el asunto de la licitación ya se arregló por debajo de la mesa.

—¿Construir un crematorio en una ubicación tan buena? —Lourdes se enfureció al escucharlo—. ¿No dijo el Mandatario de Bravaria que quería mejorar el entorno? Si sus subordinados hacen este tipo de estupideces, ¡entonces debe estar ciego!

—¡Mi jefa, por favor no diga esas cosas!

El gerente se asustó muchísimo e, instintivamente, quiso taparle la boca a Lourdes.

Pero no se atrevió a hacerlo, así que se quedó quieto, mirando a todas partes con nerviosismo:

—Estamos en un casino, aquí las paredes oyen. ¡Si alguien se entera de que está insultando al Mandatario, nos meteremos en un problema enorme!

Era de conocimiento público que el Mandatario de Bravaria era un hombre implacable, de decisiones firmes y despiadadas.

Cuando se enfurecía, era capaz de matar hasta a su propio hermano.

Para los de afuera, era como un demonio de acero y sin corazón.

Ni siquiera su propio padre se atrevía a provocarlo.

«...»

Lourdes apretó los labios y bajó un poco el tono:

—Tampoco dije mentiras, es evidente que está ciego.

—Srta. Yáñez, ¿qué haremos entonces? —preguntó el gerente con preocupación—. Está claro que Hernán viene por usted y busca hacerle la vida imposible.

Por su tono, estaba decidido a quedarse con el Predio del Sector 5.

Si había logrado relacionarse con el Ministro, era probable que el Casino Costa Oeste tampoco pudiera cambiar la decisión acudiendo a otras influencias.

Lourdes lo pensó por un momento y murmuró:

—Averigua dónde se encuentra el Mandatario Lázaro últimamente.

—¿El Mandatario Lázaro?

El gerente se quedó atónito y preguntó con sorpresa:

—Srta. Yáñez, no me diga que planea buscar directamente al Mandatario.

El paradero del Mandatario era un misterio, y la seguridad a su alrededor era impenetrable.

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