Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 2141

Rogelio Lucero le aplicaba la medicina; la mano que sostenía el hisopo no dejaba de temblar.

Con el ceño fruncido y una expresión de puro sufrimiento, su voz salió ronca:

—Aldi, no tendremos más hijos.

Aldana lo miró sorprendida y bromeó a propósito:

—Creí que querrías intentar por la niña.

—Ya no quiero —respondió Rogelio. Sus ojos estaban enrojecidos mientras la miraba fijamente, sin dudar un segundo—. Nadie es más importante que tú, Aldi. No lo era antes, no lo es ahora, y no lo será nunca.

Él amaba a su hijo, por supuesto, pero solo porque el pequeño era el fruto de la vida de su amada Aldi, quien casi había dado la mitad de la suya para traerlo al mundo.

—Está bien. —Aldana esbozó una suave sonrisa y miró a su bebé profundamente dormido. Sentía el corazón completamente lleno.

***

Treinta días después.

Aldana finalmente terminó su cuarentena y no veía la hora de salir a dar un paseo.

—¿No te hará daño salir con este frío? —preguntó Doña Marcela, mirando la delgada figura de Aldana con evidente preocupación.

La señora mayor tenía ideas algo tradicionales, pero en el fondo solo deseaba su bienestar.

—Aldi es doctora, sabe lo que hace —intervino Rogelio, entregándole el bebé a su madre y tomando el abrigo que una empleada le ofrecía para ponérselo a Aldana.

—Tengan mucho cuidado en el camino y manejen despacio.

Brunilda Vargas tenía a su nieto en brazos y no podía borrar la enorme sonrisa de su rostro.

—No tienen que apresurarse por volver, nosotros cuidaremos del niño —les recordó con seriedad.

—Gracias, mamá.

Aldana estaba parada en medio de la sala. Llevaba una chaqueta acolchada blanca, un gorro tejido y una bufanda roja envuelta al cuello. Sus pantalones eran térmicos y llevaba botas de nieve con forro de felpa.

Plantada allí, parecía un auténtico muñeco de nieve.

No, más bien parecía un osito torpe en pleno invierno.

—¿De verdad necesito abrigarme tanto? —Se sentía tan envuelta que apenas podía mover el cuello. Sus ojos se asomaron por encima de la bufanda—. Rogelio Lucero, si me quieres asfixiar, ¡solo dímelo!

—Hace demasiado frío afuera y tu cuerpo aún está débil por el parto.

Rogelio le tomó la mano, se acercó a su oído y bajó la voz:

—Te llevaré a cenar nuestro platillo favorito, mi amor.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector