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Matrimonio por error: Mi esposo es un CEO malandro romance Capítulo 109

La empleada las miró y preguntó:

—Disculpen, ¿alguna de ustedes es la segunda señorita de la familia Valdés? Nuestra joven señorita la solicita.

—¿La joven señorita? —Úrsula y Yara se miraron confundidas.

La mujer, con una expresión muy amable, asintió:

—Sí.

Úrsula se puso de pie:

—Soy yo. Disculpe, ¿puedo saber quién es exactamente esta joven señorita?

La empleada respondió con respeto:

—Es la señorita Valeria Montero. Me pidió que la buscara hace un momento.

Valeria era la hija menor de los Montero.

Úrsula no la conocía de nada. Miró a la empleada y preguntó:

—¿Pasó algo? Yo no la conozco.

La mujer fue sincera:

—Se trata de la tercera señorita Valdés. Al parecer, tuvo una discusión con alguien y la señorita Valeria me mandó a buscarla a usted.

Por la edad, era lógico que Valeria y Noemí anduvieran juntas.

Para los demás, ambas eran miembros de la familia Valdés, y si Noemí se metía en problemas, era responsabilidad de Úrsula, su hermana mayor, dar la cara por ella.

Al escuchar esto, Úrsula se giró hacia Yara:

—Yarita, espérame aquí, voy a ver qué pasa y vuelvo enseguida.

Yara entendía que, en un evento público, Úrsula no podía simplemente desentenderse de Noemí, así que asintió:

—Ve. Yo me quedo aquí esperando al director Hernández.

—De acuerdo.

Úrsula siguió a la empleada por toda la propiedad. A lo largo del camino, se cruzaron con algunos invitados que caminaban en pequeños grupos.

La empleada guio a Úrsula hasta un espejo de agua ubicado frente al salón principal del patio delantero.

Las luces del salón se reflejaban débilmente sobre la superficie, creando destellos constantes. Las plantas enormes y de hojas colgantes que rodeaban el agua formaban una especie de refugio apartado.

La empleada anunció:

—Hemos llegado.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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