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Matrimonio por error: Mi esposo es un CEO malandro romance Capítulo 184

Yara soltó una carcajada y terminó de limpiarle los labios:

—Me acordé de que ya casi es tu cumpleaños. ¿Qué quieres de regalo?

Úrsula respondió:

—Cualquier cosa, mientras no sea nada raro.

Yara esbozó una sonrisa traviesa:

—Tu marido lleva desaparecido quién sabe cuánto, ¿qué cosa rara podría regalarte?

De pronto, cambió de tono y preguntó:

—Oye, ¿cuánto tiempo lleva retenido el tal Silva? He leído por ahí que ni siquiera está en el país. ¿Tú sabes algo de eso?

Úrsula negó con la cabeza:

—Hay demasiada información mezclada, ya no se sabe qué es verdad y qué es mentira. Cada vez que mi papá llama para preguntarme, me cuenta una versión distinta.

Yara suspiró:

—Después de esto, tu papá ya debió haberse dado cuenta. A lo mejor al principio ni se imaginó que meterse con los Silva era meterse en la boca del lobo.

Úrsula no pudo evitar bajar la mirada y soltar un leve suspiro.

Por lo menos, Wilfredo se había comportado bastante durante ese tiempo. Estaba tan aterrado de perderlo todo por avaricioso, porque los Valdés no aguantarían un golpe así.

Esas grandes familias, que parecían inquebrantables, se venían abajo de un momento a otro sin previo aviso. Y ahora él estaba subido en ese barco sin poder bajarse, sufriendo como si caminara sobre brasas ardientes.

Yara comentó:

—Para la edad que tiene, me sorprende que no tenga ni la mitad de tu tranquilidad.

Úrsula dejó escapar el aire de golpe:

—Él quiere demasiado, es muy codicioso.

Yara acarició con cariño la cabeza de Úrsula:

—Todo en esta vida ya está escrito, así que deja que las cosas fluyan. De todos modos, yo siempre voy a estar aquí para ti.

Úrsula le lanzó un beso al aire, sus grandes ojos almendrados brillando con ternura:

—Que fluyan.

Las dos amigas siguieron comiendo, una frente a la otra.

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