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Matrimonio por error: Mi esposo es un CEO malandro romance Capítulo 192

La diferencia de fuerza física era evidente.

Úrsula no tenía ninguna oportunidad de defenderse frente al hombre que tenía delante.

Esa fuerza repentina alrededor de su cintura los unió íntimamente en cuestión de segundos.

En ese momento, la sala de estar en aquella noche de invierno estaba vacía y silenciosa. Vistos desde lejos, los dos en el sofá parecían un joven matrimonio abrazado, irradiando intimidad y deseo.

Solo Úrsula conocía las sutiles pruebas y desconfianzas que este hombre dejaba escapar entre líneas.

La paranoia era una característica compartida por todos los hombres de poder en Nueva Alborada.

No se habían visto en meses, y su estatus había cambiado.

Úrsula ya no podía tratarlo como antes, buscando únicamente una convivencia pacífica. El hombre frente a ella ahora era el indiscutible líder de la familia Silva. Al enfrentarlo, era más como enfrentarse a un jefe supremo que controla todo el tablero. Cada respuesta que daba debía estar pensada para sonar completa y natural.

No podía mostrarse demasiado aduladora o interesada, pero tampoco podía parecer fría e indiferente.

Tenía que mantener la misma actitud ambigua de siempre para suavizar la desconfianza escrutadora de Lucio.

Por eso, cuando él preguntó si se había quedado porque 'no podía soportar dejarlo', Úrsula le dejó la respuesta a él.

Que pensara lo que quisiera.

Ella no le iba a responder directamente.

Lucio sostuvo la parte baja de la espalda de Úrsula con una mano, mientras con la otra le tomaba la barbilla. Su pulgar, adornado con un anillo oscuro, frotó con firmeza sus labios.

Hasta que se los enrojeció.

Úrsula apretó los labios.

Pero él no retiró la mano.

Los oscuros ojos de Lucio se ensombrecieron un poco más. La miró con una media sonrisa.

—¿Cómo es que antes no me di cuenta de que esta boquita tuya era tan buena para hablar?

La tenía sujeta con fuerza.

Y estando tan cerca, Úrsula pudo ver con mayor claridad la venda en su frente.

Incluso le pareció percibir el olor amargo de los medicamentos.

Bajó la mirada e intentó cambiar de tema.

—Debe doler mucho, ¿no?

Lucio soltó una risa seca.

—Marcos dijo que me va a quedar cicatriz. Fue obra tuya, ¿cómo lo vas a compensar?

Úrsula suspiró, intentando justificarse.

—Solo lo hice porque estaba soñando.

—¿Qué clase de sueño? —preguntó Lucio.

—¿Podrías soltarme un poquito para que nos sentemos y hablemos bien? —pidió Úrsula.

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