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Matrimonio por error: Mi esposo es un CEO malandro romance Capítulo 266

Úrsula, al no obtener respuesta, sentía que caminaba sobre hielo fino.

No entendía qué pasaba por la cabeza de Lucio. Ella no podía cambiar el pasado, pero había decidido confesarle lo de Dante porque estaba sinceramente harta de tantos secretos y adivinanzas entre ellos.

Pero las cosas no estaban saliendo como esperaba.

Él colaboraba con Dante para buscar a alguien, pero al mismo tiempo parecía extremadamente ofendido por quién era él.

Úrsula pensó que tal vez su orgullo de hombre no le permitía tolerar que su esposa, aunque fuera por conveniencia, tuviera un exnovio. Ni siquiera en un matrimonio de negocios lo aceptaba.

Si era así, no había remedio.

Si para él era imperdonable, ella tampoco tenía la obligación de rogarle. Si no había solución, el divorcio era la salida. Hay cosas que simplemente son el destino.

Decidió dejar que las cosas siguieran su curso natural.

Úrsula esperó a que Lucio diera su veredicto.

El silencio reinó en la sala durante un buen rato, hasta que Lucio, como si hubiera tomado la decisión más difícil de su vida, la miró.

—Olvídalo.

La respuesta tomó a Úrsula por sorpresa, y el tono de su voz se elevó en una nota de confusión.

—¿Eh?

Lucio la tomó por las axilas y, como si fuera una niña pequeña, la levantó y la sentó en su regazo. Bajó la mirada hacia ella.

—No te lo tendré en cuenta.

Si ella insistía en amarlo, la dejaría amarlo. Que su esposa tuviera sentimientos por él no iba a matarlo.

Los ojos de Úrsula brillaron ligeramente.

—¿De verdad?

Lucio asintió con fingida calma y levantó un dedo en señal de advertencia.

—Pero tienes que recordar una cosa.

—¿Qué cosa? —preguntó ella.

—Lo que dijimos hoy, haré de cuenta que nunca lo escuché. Y tú debes hacer de cuenta que nunca lo dijiste. Queda prohibido volver a mencionarlo.

Su expresión era de absoluta seriedad.

Para Úrsula, las palabras de Lucio le caían como anillo al dedo. Ella tampoco tenía ninguna intención de seguir hablando de su exnovio; era un tema inútil.

—De acuerdo —respondió rápidamente.

Al escuchar esa respuesta inmediata, Lucio frunció el ceño. Quizás había aceptado demasiado rápido.

En su mente, esperaba que Úrsula, al escuchar que le prohibía hablar de sus sentimientos, se quejara en voz baja con un tímido 'está bien' y se quedara callada en sus piernas, demostrando con su silencio que, aunque aceptaba sus términos, en el fondo estaba triste.

No esperaba verla casi... alegre.

Lucio bajó la vista y decidió sellar el asunto con un beso.

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