Al día siguiente, Magdalena fue a trabajar como siempre. Cuando Renato pasó por el área de secretarias, se detuvo brevemente frente a ella, la miró de reojo y entró a su oficina.
Camilo se acercó a su escritorio:
—¿Estás bien? Si aún te sientes mal, puedes tomarte el día libre.
Ella sonrió levemente:
—Fue solo un golpe de calor, no es para tanto.
Aún faltaban detalles en el resort y solo quedaban dos días para la inauguración. Magdalena reunió al equipo, listos para ir a terminar el montaje.
A las nueve había una junta. Al pasar por ahí y escuchar que iban al resort, Renato dijo:
—Magdalena, tú trabajaste en una revista. Escribe el discurso de inauguración.
Magdalena se quedó helada; ya estaba lista para irse.
—Pero, en el resort...
Renato miró a Wendy:
—El día de la inauguración todo debe salir perfecto. Ve tú y revisa cada detalle.
Su mensaje era claro: Wendy tomaría su lugar en el resort.
Wendy se acomodó los lentes y asintió:
—Sí, presidente Jiménez.
Renato asintió y se dirigió a la sala de juntas, dejando a todos confundidos.
Antes de que Magdalena entrara al Grupo Centauro, Wendy era quien escribía todos los discursos. Tenía mucha más experiencia en eso.
Si Magdalena no lo entendía, el resto del equipo mucho menos.
Magdalena había estado a cargo todos esos días. Como el cambio fue repentino y Wendy no estaba preparada, Magdalena le ofreció su protector solar.
—Wendy, llévate esto.


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