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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 547

Lázaro, apoyado contra la pared, habló con la voz rasposa por el nudo en su garganta:

—Yo me lo busqué.

Recordó aquellas épocas en las que ella sufría en la familia Sarmiento. Solía arrojarse a sus brazos, llorando desconsolada.

—Lázaro, yo también soy una Sarmiento, ¿por qué no me quieren? Solo a mi mamá, a mí nadie me quiere, solo adoran a mi hermana.

Al verla llorar, se le partía el corazón. La abrazaba y le prometía:

—No llores, ¿no me tienes a mí? Yo te voy a querer por todos ellos juntos.

—Pero son mi familia... Yo también quiero sentir el calor de un hogar.

La última vez que ella lloró en su pecho, él tomó una decisión. Su Magdalena no merecía los desprecios de nadie. La sacaría de ahí, le daría una vida donde pudiera ser libre, sin tener que vivir a la sombra de otros.

Tomar esa decisión le costó muchísimo.

Sabía que si le pedía que lo esperara un par de años mientras él consolidaba su poder casándose con Fátima, ella jamás aceptaría. Por eso prefirió ocultárselo.

Magdalena tenía razón: había sido un cobarde y un monstruo. Por su crueldad destruyó la felicidad de ambos y arrojó más de diez años de amor a un abismo del que ya no podían salir.

...

Al dar la vuelta por el pasillo, fuera de la vista de los dos hombres, Magdalena se apoyó en la pared, se tapó la boca y rompió en llanto.

Había visto a Lázaro en la puerta del salón. Todo lo que le dijo a Andrés, en realidad iba dirigido a él.

Sabiendo lo mal que la pasaba con los suyos, él la empujó lejos justo cuando más lo necesitaba, cuando más dependía de su amor.

Recordar esa sensación de querer morirse era como si la estuvieran partiendo en dos.

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