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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 548

—Ya veremos cuánto te dura la insolencia —resopló la mujer, y salió furiosa del baño.

Cuando se quedó sola, Magdalena se miró en el espejo. Su propio reflejo le parecía el de una extraña a la que ya ni reconocía.

Al salir, pasó frente a un salón privado. Un hombre salió por un instante, con el celular pegado a la oreja, y se alejó unos pasos para hablar, dejando la puerta entreabierta apenas un palmo.

Magdalena pasó de largo, pero algo en el hombre que estaba dentro le llamó la atención. Regresó sobre sus pasos y se asomó a la puerta.

En la mesa había un grupo de hombres y mujeres. De frente a la puerta, estaba sentado un hombre con camisa negra. Su rostro, guapo y serio, lucía una sonrisa fría y enigmática en sus labios finos.

El hombre del celular terminó su llamada y al regresar, vio a Magdalena espiando por la rendija.

—Señorita, ¿busca a alguien? —preguntó, frunciendo el ceño.

Ella se sobresaltó un poco.

—No, solo iba pasando.

El ceño del hombre se hundió aún más. Su tono se volvió amenazante.

—Si solo iba pasando, ¿por qué se quedó aquí parada?

—Ya me voy —respondió ella, dándose la vuelta.

El hombre la tomó del brazo.

—¿Estabas escuchando nuestras conversaciones?

—No —dijo ella.

Era un hombre de unos cuarenta años, con el rostro enrojecido por el alcohol.

—Abre tu bolso. Quiero ver si traes alguna grabadora o cámara.

¡La estaba confundiendo con una paparazzi o una periodista! Magdalena abrió el cierre de su bolso de diseñador para demostrarle que se equivocaba.

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