En la cafetería.
Magdalena Sarmiento observó a la mujer sentada frente a ella. A sus veintisiete años, tenía un rostro juvenil que no encajaba con su verdadera edad; sus facciones no eran particularmente llamativas, sus cejas eran tenues y tanto su rostro como sus labios lucían pálidos y apagados. Llevaba una herida en la frente, pero estaba hábilmente oculta bajo el flequillo, haciéndola imperceptible a simple vista.
Magdalena bajó un poco la mirada y sus labios rosados se abrieron ligeramente:
—Señora Huerta.
Lucía Leyva apretó el vaso de agua que tenía entre las manos. Al escuchar que la llamaba por su apellido de casada, frunció levemente el ceño:
—Mejor llámame señorita Lucía, por favor.
Ya fuera señora Huerta o señorita Lucía, al final seguía siendo la misma persona. Si a ella no le importaba su estatus, a Magdalena mucho menos.
—Señorita Lucía, supongo que sabes el motivo por el cual te invité a salir hoy.
Lucía apretó aún más el vaso, con los labios tan pálidos que parecían desprovistos de sangre:
—¿Eres amiga de Mauricio?
—Sí —asintió Magdalena, con una expresión suave y tranquila—. Escuché que te vas a divorciar.
En ese momento, el mesero se acercó para dejarles los cafés. Lucía apretó los labios y guardó silencio. Una vez que el mesero se retiró y pasaron unos instantes, finalmente habló:
—Lo he descubierto con otras mujeres muchas veces. Hace un par de días los encontré en la cama y, al llegar a casa, apenas le hice un par de preguntas y me golpeó.
El rostro de Magdalena se tornó frío, mirándola con una sonrisa que no llegaba a sus ojos:
—¿Y por eso llamaste a Mauricio Luján, que está hasta Estados Unidos, buscando su protección?
Lucía captó el sarcasmo en su tono. Su expresión, que hasta entonces había estado tranquila, cambió sutilmente:
—¡Yo no hice eso!
Magdalena levantó la mirada con calma, entrecerrando sus oscuros ojos:
—Si no lo hiciste, ¿entonces por qué estamos sentadas aquí tomando café?
—Yo... —Lucía no se atrevía a sostenerle la mirada ante aquella actitud tan imponente—. Solo... quería pedirle ayuda a Mauricio.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Casé con el que Pagó Mi Venganza