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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 200

La historia de Dante era conocida: de joven fue militar, se lastimó la pierna y luego, con su esposa, levantó un imperio restaurantero. Hasta había salido en notas como ejemplo de superación.

[¡No mames! ¿Botica de los Santos sí le curó la pierna a Dante?]

[¿No decían que era algo incurable? ¿Milagro médico?]

[¿Quién es esta doctora, neta?]

Cuando el en vivo rebasó los cincuenta mil espectadores, entró otra cuenta nueva: “Mamá de Julio”. Y en cuanto entró, empezó a regalar y regalar y regalar, hasta activar una lluvia de meteoros y un anuncio para toda la plataforma.

[Mamá de Julio solicita conexión.]

A Melisa le pareció que por fin se estaba poniendo bueno. Aceptó.

Tal como se esperaba, la mamá de Julio regañaba con más filo que Dante.

En cuanto prendió micrófono y cámara, apareció una mujer con traje ejecutivo de marca, en una oficina en un piso alto, maquillada impecable. Y se fue directo contra Julio.

—¿Tú qué traes en la cabeza? ¡Ya no aguanté y me tuve que meter a ponerte en tu lugar! ¿Qué son esas mamadas? ¿Yo voy a dejar que la doctora Serrano se case contigo? Ni en sueños. Ella está a otro nivel y tú ni siquiera le llegas.

Julio se puso rojo.

—¡Mamá! ¡Hay un chingo de gente viendo! ¿Así le hablas a tu hijo?

Ella soltó una risa fría y golpeó con el dedo el escritorio.

—¿Te da pena? Pues cuando te metiste a hacer tu desmadre al en vivo, ahí sí no pensaste en consecuencias.

Luego volteó a la pantalla y le sonrió a Melisa con disculpa.

—Doctora Serrano, una disculpa. Fue culpa nuestra por no educar bien a este… muchacho. Vino a hacer un show.

Melisa sonrió, tranquila.

—No se preocupe. A esa edad se ponen impulsivos.

Julio pegó un brinco.

—¡¿Cuál “esa edad”?! ¡Tengo dieciocho!

Su mamá le aventó una mirada que lo dejó callado.

—¿Dieciocho? Yo te veo peor que un niño de ocho. Si no fuera por la doctora Serrano, tu papá seguiría en silla de ruedas. Y tú, en vez de agradecer, vienes a hacer el ridículo.

El chat se volvió una carcajada colectiva.

[La señora lo dejó completamente callado.]

[Si lo defienden así, es porque sí es real.]

—Listo. Por hoy, el en vivo de Botica de los Santos llega hasta aquí. Si tienen dudas, pueden venir a consulta. Mi abuela sabe más que yo; mañana volvemos a transmitir y otra vez vamos a elegir tres consultas gratis. Nos vemos mañana.

Ya iba a cortar, cuando en los últimos segundos entró un efecto todavía más exagerado: un “rey” Black Gold, con animación de cielo estrellado, demasiado llamativa.

[¡No puede ser… es un Rey Black Gold!]

Al segundo siguiente, la pantalla del en vivo se fue a negro.

Melisa sí alcanzó a ver el destello del efecto, pero eso no la hizo tardarse ni tantito en cerrar transmisión.

***

Oficina del Cuerpo de Marines.

Después de una junta, Dani estaba sentado en un sillón, desparramado con esas piernas largas. Con la mano izquierda se aflojó el cuello del uniforme y con la derecha sostenía el celular, como si estuviera revisando algo.

Comparado con él en traje, el uniforme le daba un aire más rudo.

Renato estaba a un lado. Él había visto todo el desmadre y no pudo evitar explicarlo:

—Doctora Milagro quizá no vio que usted entró al en vivo.

Dani levantó la mirada, con una expresión que anunciaba tormenta.

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