A Melisa se le puso la piel de gallina en los brazos, pero luego soltó una carcajada. —Es muy raro escuchar que pides consejos, así que dime, ¿de qué se trata?
—Es sobre Emilia. Tú la conoces —respondió Orfeo.
Melisa arqueó una ceja. —¿Acaso quieres preguntarme cómo robarle la novia a otro?
—Solo te lo pregunto desde la perspectiva de la naturaleza humana —explicó Orfeo con un tono suave—. ¿Cómo hago para que Mauricio deje a Emilia? El asunto no puede volverse un escándalo desagradable, y tampoco quiero jugar el papel del villano posesivo frente a ella.
Melisa soltó una risita. —Quién iba a decir que algún día te preocuparías por cuidar tanto las apariencias en temas del corazón.
Orfeo adoptó una postura de total disposición para aprender. —Te escucho, Melisa.
Melisa dejó de lado las bromas y le habló con seriedad: —A mi juicio, Mauricio es el tipo de hombre más ordinario de la sociedad. Su vida no tiene margen de error. La carrera de Emilia parece ir muy bien, pero sé que sus padres son un dolor de cabeza, toda su familia son unos parásitos.
—Puedes atacar por ese frente —dijo Melisa con indiferencia—. Si Mauricio, al igual que Emilia, estuviera dispuesto a quedarse y enfrentar juntos deudas estratosféricas, entonces creo que deberías rendirte. Tendrías que admitir que es el hombre indicado para hacerla feliz y que su vida juntos sería buena.
—Yo no lo veo así —rebatió Orfeo—. Él la está etiquetando como alguien común y corriente, igual que él. Pero Emilia no es común, es un genio musical, tiene un brillo que la distingue de los demás.
—Y aun así, fuiste tan tonto que recién ahora lo admites —se burló Melisa de nuevo, antes de continuar—. Entonces, haz que Mauricio se enfrente cara a cara a los padres de Emilia, y luego pon en su camino a una chica que sea la candidata perfecta. Veamos qué decisión toma.
Orfeo se recostó en su asiento y cruzó las piernas. —¿A qué te refieres con 'la candidata perfecta'?
—Un trabajo estable, una familia armoniosa que no sea una carga y padres educados, además de una buena apariencia física —Melisa esbozó una sonrisa astuta—. El molde ideal para un hombre común. Una chica impecable que a los padres de Mauricio les encantaría.
Orfeo arqueó una ceja. —¿Creerán que vale la pena renunciar a una música de primer nivel para elegir a alguien ordinaria?
—Deberías esperar a que él tome esa decisión. Conociendo el carácter de Emilia, si él duda, ella lo dejará sin pensarlo dos veces.
Melisa actuó con rapidez. Le tomó apenas diez minutos investigar a fondo el árbol genealógico de Mauricio.

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