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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 391

Melisa esbozó una ligera sonrisa y soltó con elegancia su tenedor de fruta.

—Voy a curar a Tobías presentándome como doctora del Hospital de los Santos. Con hacer eso es más que suficiente; de lo demás, otros se encargarán de aclarar las cosas por mí.

Desde que el Hospital de los Santos abrió sus puertas, todo el mundo pensaba que Dafne era la directora. Nadie sabía que, en realidad, Melisa era la accionista absoluta del hospital y una doctora con habilidades fuera de serie. La cantidad de vidas que había salvado era incontable.

Nicanor le acarició el cabello.

—Sale. Encárgate como mejor te parezca, pero me avisas si ocupas mi ayuda en algo.

Leopoldo vio a Melisa tan segura de sí misma, y luego miró a su nieto con esa cara de fe ciega estilo "lo que diga mi hermana es ley". Aunque seguía echando chispas porque los medios andaban ensuciando su nombre, terminó bufando y no insistió más en que Nicanor fuera a hacer pedazos las oficinas de Luz Dorada Films.

—Está bien, Melisa. Si ya tienes un plan, adelante —Leopoldo le dio otra mordida a su manzana, pero sus ojos brillaron con amenaza—. Sin embargo, si ese tipejo no sabe agradecer o si sale algún otro idiota a buscar problemas, que no se quejen si a tu abuelo se le acaba la paciencia.

—No se preocupe, abuelo —sonrió Melisa, aunque su mirada irradiaba una fría confianza.

Al día siguiente, Melisa llamó al número de la tarjeta de presentación y citó a Tobías para una revisión en el departamento de otorrinolaringología del Hospital de los Santos.

Con tal de recuperar su voz, Tobías se disfrazó de pies a cabeza y llegó al consultorio que le indicó Melisa media hora antes.

Cuando la enfermera lo hizo pasar, lo miró con una gran sonrisa y le dijo:

—Tienes muchísima suerte. Hoy nuestra doctora Serrano te va a atender en persona. ¡Incluso hizo que los jefes del departamento y varios especialistas del hospital militar vinieran a observar y aprender! Con ella, es imposible que no te cures.

¿Especialistas? Tobías caminó detrás de la enfermera pensando que entraría a un consultorio cualquiera, pero en el momento en que ella empujó la pesada puerta, ¡él se quedó clavado en el suelo!

El consultorio era mucho más amplio y luminoso de lo que esperaba, pero lo que realmente le robó el aliento fueron las personas que estaban adentro.

No era uno o dos doctores. ¡Era un grupo aún más impresionante que el que había estado rogándole a Gilberto en plena calle!

En las bancas largas pegadas a la pared, casi no cabía un alfiler entre tantas batas blancas.

Y entre ellos, Tobías reconoció varias caras que, en sus momentos de mayor desesperación médica, solo había visto en revistas o en pantallas. ¡Eran las máximas figuras a nivel nacional en otorrinolaringología, cirugía de cabeza y cuello, y microcirugía!

Tobías había pasado madrugadas enteras leyendo sus artículos en internet, soñando con que alguno de ellos lo tratara, pero sin éxito. Gilberto también estaba ahí, platicando en voz baja con un profesor de cabello canoso.

Y ahora, estos pesos pesados, que con solo toser hacían temblar a la comunidad médica del país, estaban ahí reunidos como si fueran estudiantes esperando la clase, ¡incluso traían libretas y plumas en la mano, como si esa consulta fuera a cambiarles la vida!

Capítulo 391 1

Capítulo 391 2

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