Melisa levantó la mirada.
Esbozó una sonrisa apenas perceptible, pero cargada de intención.
No había rastro de molestia ni de resignación en su gesto; al contrario, parecía entender a la perfección lo que estaba pasando.
—Camila pensó en todo —dijo Melisa, recuperando su tono sereno—. Comercial Novierra es una marca enfocada en el mercado juvenil, llena de energía. Definitivamente es un reto muy interesante.
Su mirada se paseó por Camila y Gaspar. Era tan transparente que parecía reflejar las intenciones ocultas de ambos, provocándoles un repentino nudo en el estómago.
—Ya que mis tíos se preocupan tanto por mí, sería una grosería rechazarlo. —Melisa asintió levemente con una elegancia impecable, como si estuviera aceptando un regalo invaluable en lugar de una trampa—. Me haré cargo de Comercial Novierra.
Al escuchar eso, Camila y Gaspar suspiraron de alivio casi al unísono y no pudieron evitar que se les escapara una sonrisa de triunfo.
¡Lo habían logrado! Con Melisa fuera del círculo principal, arrinconada en una marca de poca monta, solo necesitaban ponerle un par de trabas. ¡Le sería imposible volver a meter las manos en las decisiones importantes de Grupo NovaTec!
Sin embargo, las siguientes palabras de Melisa les borraron la sonrisa de golpe.
—Pero... —agregó Melisa, cambiando el rumbo de la conversación. Su tono seguía siendo tranquilo, pero llevaba una fuerza innegable—. Ya que voy a asumir el control oficial de la marca, supongo que los derechos de propiedad, las operaciones, las decisiones de personal y la autorización financiera de Comercial Novierra pasarán a mis manos a partir de este momento. Eso incluye todos los libros contables, contratos, datos de proveedores, carteras de clientes... Imagino que son las reglas básicas del negocio, ¿verdad, Gaspar? ¿Camila?
Melisa clavó sus ojos en ellos, como si estuviera pidiendo la confirmación de un simple trámite.
A Gaspar le dio un vuelco el corazón. No esperaba que una muchachita conociera tan bien los procesos corporativos. Por supuesto, no quería cederle nada de poder real; su plan era dejarle solo el nombre de una marca fantasma.
Pero luego lo pensó mejor: Comercial Novierra ya estaba al borde de la quiebra por mala administración. Entregársela por completo no haría ninguna diferencia.
—¡Por supuesto! —accedió él rápidamente—. Ya que estarás a cargo, todo eso pasará a tu control. ¡Rodrigo! —Llamó de inmediato al director financiero—. Prepara toda la documentación relacionada con Comercial Novierra y entrégasela a Melisa lo antes posible.

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