Entrar Via

ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 455

Los gritos resonaban entre el ruido de la tormenta, cargados de acusaciones y odio puro.

Melisa se quedó ahí parada, inmóvil, mirando directamente a los ojos enfurecidos de Vasco.

Su mirada era clara e incisiva.

—Señor Soto —Su voz sonó terriblemente tranquila—. ¿De verdad le duele lo que le pase a Dani?

—¿Qué quieres decir con eso?

—Creo que lo que le duele es que la familia Soto está a punto de perder a un heredero brillante y capaz de intimidar a cualquiera.

Le duele que una familia de militares con un siglo de historia empiece a caer en picada.

Le aterra que su enorme imperio comercial se desmorone por esto.

Le destroza ver cómo se viene abajo el proyecto al que le dedicó treinta años de su vida y una fortuna entera, sintiendo que todo su esfuerzo no sirvió de nada.

Cada palabra de Melisa fue precisa y despiadada, arrancándole de golpe a Vasco la fachada con la que intentaba esconder la verdad.

—Usted no está furioso porque perdió a un nieto que lleva su sangre.

Está furioso porque perdió la herramienta perfecta para mantener el poder y la gloria de los Soto.

—¡Cállate! —rugió Vasco.

Melisa no cambió de tono y siguió hablando como si nada:

—A usted nunca le importó si Dani estaba cansado, si sufría o si siquiera quería cargar con ese peso.

A usted solo le importaba que pudiera lucir impecable el apellido Soto y que continuara con su legado.

Hizo una pausa.

Al ver las pupilas dilatadas de Vasco y sus labios temblorosos, le asestó el golpe final, la pregunta que más le dolería en el alma:

—Así que dígame una cosa: si vino hasta aquí a reclamarme, ¿es porque de verdad le duele lo de su nieto o porque está desesperado ante la pérdida de su heredero y la crisis que se le viene encima?

Tras decir eso, un silencio mortal se apoderó de la carpa.

Solo se escuchaba el aullido incansable del viento afuera y la respiración pesada y errática de Vasco.

La cara del anciano pasó del rojo al blanco en cuestión de segundos.

Toda su furia parecía haberse congelado de golpe, hecha pedazos por esas verdades.

Abrió la boca, jadeando por aire, sin poder articular una sola palabra para defenderse.

Melisa tampoco le dio tregua:

—No sé qué mentiras le haya dicho a usted.

Lo único que sé es que quería liberarse de las cadenas que le impusieron para hacer lo que realmente quería.

Después de esa paliza verbal, a Vasco no le quedó de otra más que soltar una carcajada amarga.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA