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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 472

—No estoy segura de cómo esté su garganta —respondió Regina—. Últimamente no ha usado el estudio de grabación de la agencia. Pero hoy tiene su agenda por aquí cerca, está en una sesión de fotos para una revista. Si quiere, puedo pedirle a alguien que la lleve a verlo.

Como no tenía nada más que hacer en la tarde, Melisa decidió ir. Sin embargo, apenas puso un pie fuera del Hospital de los Santos, se topó de frente con Nicanor.

—¿Nicanor? ¿Qué haces en el hospital?

—Mateo ha estado muy ocupado estos días —explicó él—. El equipo de exploración que lo acompañó a la mina se está recuperando aquí, así que vine a verlos en su representación.

Las toxinas de esa cueva tomaban mucho más tiempo en sanar que una herida normal. Melisa asintió con comprensión y dijo: —Ya veo. Yo justo iba a checar cómo va la voz de Tobías.

Tobías estaba en una cafetería muy de moda a un par de cuadras. Guiados por el asistente de Regina, llegaron en cuestión de minutos.

El lugar estaba cerrado al público. El asistente cruzó un par de palabras con el guardia de la entrada, quien de inmediato les dio el pase y los acompañó adentro con mucha cortesía.

La iluminación en el interior estaba cuidada al detalle, creando un ambiente relajado pero sofisticado.

Tobías y Alba Lucía posaban frente a la cámara, siguiendo las instrucciones del fotógrafo. El chico seguía viéndose espectacular, aunque su mirada tenía un toque más sombrío que de costumbre, y casi no hablaba con nadie durante los descansos.

Nicanor, con una mano apoyada en el hombro de Melisa, se quedó en la penumbra de una esquina para no interrumpir.

Melisa observaba a Tobías, fijando la vista un momento en su cuello, evaluándolo a la distancia.

Era imposible que pasaran desapercibidos entre el equipo de producción. Tobías no dejaba de lanzar miradas hacia donde estaba Melisa, como queriendo asegurarse de que no era una alucinación.

Su distracción empezó a arruinar las tomas, hasta que el fotógrafo se lo hizo notar.

—Una disculpa —dijo Tobías, recomponiéndose de inmediato. Pero su desconcentración ya había contagiado a Alba. La actriz también notó a Melisa y Nicanor parados en la esquina. Al ver lo cercanos y cómodos que se veían juntos, sintió que los celos le revolvían por dentro.

Alba no podía creer que esa mujer estuviera ahí. ¿Qué le pasaba a Nicanor? Había pasado bastante tiempo... ¿Acaso todavía no se aburría de ella?

Consumida por los celos, Alba también perdió el hilo de la sesión.

Al ver que sus dos modelos andaban en las nubes y no conseguir la vibra que quería, el fotógrafo suspiró. —Tomemos un descanso de diez minutos.

Los maquillistas y asistentes se acercaron de inmediato a retocarlos, pero Tobías los esquivó y caminó directo hacia Melisa.

Nicanor soltó el hombro de su hermana, sabiendo que iba a revisarle la garganta al chico.

Actuando por puro instinto, Alba sacó su celular, encendió la cámara frontal y llamó al chico mientras este se alejaba. —¡Tobías!

Él se detuvo y volteó. —¿Qué pasa?

Alba hizo la señal de la paz con los dedos y sonrió. —Una foto para subir los ánimos. Buen trabajo ahorita, en un rato le echamos más ganas.

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