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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 492

Dentro de la patrulla, la chica tenía una navaja presionada contra el cuello. Su rostro reflejaba puro terror, mientras el hombre que sostenía el arma seguía con la mirada la silueta de la mujer que entraba al restaurante.

—¿Esa es la heredera que vino de Santa María? ¿Sale de viaje y nomás trae un escolta?

El oficial sentado en el asiento del copiloto volteó, echando un vistazo a la chica casi muerta de miedo, con una actitud de estar acostumbrado a eso.

—Sí, dicen que nomás vino por una tela especial de la fábrica, por eso no trajo tanta gente. Pero ella no tiene nada que ver contigo. Lo que importa es, ¿cómo chingados vigilas a tu vieja? Si alguien se entera de que en el municipio todavía andamos en estos bisnes, todos nos vamos a hundir.

—Fue un pinche accidente —replicó el hombre. Le escupió a la chica en la cara y dijo con frialdad—: Hija de la chingada, pensé que al estar embarazada de mi chamaco ya se iba a quedar quieta. Nunca imaginé que se iba a escapar nomás me distraje tantito. Si no fuera porque lleva a mi chamaco en la panza, la mataba ahorita mismo.

La chica cerró los ojos, llorando en silencio.

—Es normal, estas viejas que nos traemos son bien mañosas, pero no me esperaba esto de la tuya. —El oficial miró el estado lamentable de la chica y añadió—: Oye, escuché que le dejaste a tu hermano mayor la casa que acabas de comprar. No es por meter cizaña, pero tu hermano está lisiado, ya no sirve pa' nada. Con que le des un plato de comida es suficiente, ¿para qué te preocupas tanto por él?

—Mi hermano perdió la pierna por mi culpa —respondió el hombre en voz baja—. Es lo menos que le debo. En cuanto a lo mío, yo mismo me lo gano.

Ese contacto de Santa María ya le había prometido dos millones de pesos si el trabajito salía bien. Con esos dos millones le sobraba para construirse una mansión enorme en ese municipio.

Una vez pasado el incidente, Melisa estaba cenando en el mejor restaurante de La Esperanza. Yago se mostraba extremadamente amable con ella.

—Últimamente estamos impulsando mucho el turismo por aquí, ya abrimos varios lugares para el público. Heredera, llegó en el momento perfecto. Mañana mismo le consigo un guía local para que la lleve a conocer los paisajes de nuestras montañas.

Melisa respondió:

—Mi viaje principal es para resolver el tema de las telas.

La sonrisa de Yago se desvaneció un poco, y fingió estar en un aprieto:

—Yo con todo gusto la ayudaría, pero la verdad no tenemos voz ni voto en eso. Textiles La Unión antes proveía exclusivamente a Elegancia y a Comercial Novierra, todo bajo el control de la señora Blanca. Pero hace poco, Comercial Novierra rompió lazos con varias fábricas de la nada, y nosotros fuimos una de ellas.

Melisa asintió.

—Sí, reconozco que tomé una decisión precipitada.

Al decir eso, los demás presentes en la cena no pudieron evitar mirarla con una sutil burla. Todos etiquetaron a Melisa como la típica heredera inútil, con cara bonita pero sin cerebro.

Yago aprovechó para sugerir:

—Si gusta, puede hablar directamente con la señora Blanca. Si ella da luz verde, podemos volver a firmar contrato.

Otro funcionario del municipio que estaba a un lado comentó:

—¿Por qué no le echa una llamada ahorita a la señora Blanca? A fin de cuentas, la heredera y ella son familia. Si usted cede un poco, estoy seguro de que todo se puede arreglar.

Sin darle tiempo a Melisa de responder, Yago sacó su celular y llamó a Camila.

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