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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 657

Organizaciones como esta, si nadie dona de forma voluntaria, simplemente se quedan sin dinero.

Si la Reserva Klein no contara con el patrocinio de otros millonarios, el trabajo de mantenimiento sería extremadamente difícil, sin mencionar que los fondos que el gobierno sudafricano puede destinar a las reservas son muy limitados.

Melisa apenas metió la mano al bolsillo de su chaqueta cuando Mateo puso una tarjeta negra directamente sobre la mesa y la deslizó hacia el frente.

—Esta es una tarjeta negra sin límite. A partir de ahora, todos los gastos de mantenimiento de la Reserva Klein pueden pagarse con esto. Solo pónganlo a nombre de mi hermana.

Melisa apretó la tarjeta de débito en su bolsillo, la cual tenía cincuenta millones de pesos.

Comparada con la tarjeta sin límite que acababa de sacar su hermano mayor, su aporte parecía poca cosa.

Movió los labios.

—Mateo, yo...

—Lo que menos me falta es dinero —la interrumpió Mateo sin rodeos—. Y menos si es para ti y esos animales.

El rostro del director se iluminó de alegría.

¡No esperaba que los Núñez, la familia más rica de Monteverde, estuvieran tan podridos en dinero!

Eran mil veces mejores que esos ricachones que daban unos cuantos pesos y exigían que les escribieran infinidad de artículos aduladores y reportajes exagerados.

El director se inclinó para recibir la tarjeta y prometió:

—Con esto, los problemas de la Reserva Klein están resueltos. Pierdan cuidado, todo gasto de la reserva será documentado trimestralmente por un especialista y los reportes se enviarán al correo de la señorita Serrano.

Melisa soltó la tarjeta que tenía en el bolsillo y asintió.

Luego, recordando a la pequeña Aria, añadió:

—Tengo una condición.

El director, que apenas terminaba de alabar a los Núñez en su mente, pensó que ya habían mostrado sus verdaderas intenciones.

—Quieren que publiquemos artículos en las noticias, ¿verdad? No se preocupen, nosotros...

—No es eso —lo interrumpió Melisa—. El puesto de guardabosques de esta reserva quedará reservado para siempre para Aria. Ella podrá venir todos los fines de semana a visitar a su amigo. Si cuando sea mayor de edad mantiene su misma vocación, se convertirá en la guardiana oficial de la Reserva Klein.

El director se quedó atónito.

—¿Se refiere a la pequeña dueña del león?

Melisa asintió.

El director se puso serio.

—Entendido. Me encargaré de que así sea.

Mateo asintió, dándole la razón.

—Sea como sea, ella es la mejor.

El avión aterrizó.

Al salir del aeropuerto, una multitud inmensa de fans que se enteraron del regreso de Melisa ya los esperaba en la entrada, sosteniendo carteles para celebrarla.

Hasta donde alcanzaba la vista, era un mar de gente.

Incluso los Núñez, acostumbrados a los grandes eventos, se sintieron un poco abrumados.

A pesar de ir escoltados por guardaespaldas, tuvieron que abrirse paso a duras penas entre un muro de personas.

Nicanor suspiró asombrado:

—¡No manches! Nunca imaginé que Melisa tuviera tanta popularidad ahora. Casi le gana a las estrellas de pop.

Melisa tampoco esperaba que tanta gente fuera a recibirla. Estaba un poco desorientada.

Antes, siempre fue la persona a la que arrastraban en internet, víctima del linchamiento mediático, obligada a tragarse todo por el bien de su supuesta familia.

Y ahora, se había convertido en una heroína reconocida por todos, aclamada por innumerables seguidores.

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