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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 1157

¿Acaso no había hecho lo suficiente? ¿Cuánto más necesitaba ella para estar conforme?

Yolanda miró al hombre que alguna vez había amado y de pronto soltó una carcajada amarga, riendo hasta que se le salieron las lágrimas:

—¡Qué excusa tan bonita! ¡Así que, como no querías que te dejara, dejaste morir a mi padre! ¡¿E incluso ayudaste a Bianca a encubrir su crimen?!

—¿Cómo puedes ser tan cruel? ¿Cómo puedes ser tan egoísta? ¡¿Acaso no tienes miedo de que te caiga una maldición?!

Lo odiaba con toda su alma.

Odiaba su propia inocencia, odiaba no haberse dado cuenta de qué clase de escoria era, lo cual había provocado indirectamente la muerte de su padre.

Pensar que su padre había muerto por su culpa hizo que un mar de arrepentimiento la golpeara, ahogándola en un océano oscuro de culpa.

—¿Egoísta yo, o egoísta tú? —Benjamín no entendía por qué ella de repente se aferraba a eso—. Los muertos no pueden revivir. Yo hice todo esto por ti, ¿acaso no logras entender todo lo que siento por ti?

Por ella, había estado dispuesto a abandonar a su esposa y a su familia, e hizo hasta lo imposible.

Y a cambio, solo recibía una avalancha de quejas y acusaciones.

Él también se sentía ofendido.

Yolanda pareció ver, por fin, la verdadera cara de este hombre:

—Lo siento mucho, pero viniendo de un hipócrita tan repugnante como tú, realmente no entiendo ni quiero entender tus sentimientos.

—Porque esos sentimientos tuyos, comparados con una vida humana, son basura.

Ella solo había querido tener una relación, y por culpa de eso su padre estaba muerto, su madre en prisión, su familia destrozada y ella misma muerta en vida.

Aunque le agradecía el dinero que él le había enviado cuando estaba en el extranjero, frente a la vida de su padre, eso no valía absolutamente nada.

Le resultaba imposible seguir al lado de este hombre.

Solo se arrepentía de no haberlo dejado mucho antes.

Si hubiera terminado con él a tiempo, o si nunca se hubiera involucrado con Benjamín, tal vez nada de esto habría pasado.

¡Y su padre no habría perdido la vida por su culpa!

Cada vez que pensaba en eso, sentía un dolor en el pecho tan agudo que casi le adormecía los sentidos.

Benjamín se dio cuenta de que ella hablaba completamente en serio.

—¡Yolanda! ¡He hecho tantas cosas por ti! ¡¿Por qué te empeñas en dejarme?!

De repente, una idea pareció cruzar por su mente:

—¡Claro, me olvidaba! ¡Te enamoraste de Samuel Flores! ¡Pusiste los ojos en otro hombre y estás usando la muerte de tu padre como un pretexto para huir de mí! ¿No es verdad?

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