Andrés Luján tenía un oscuro historial en negocios ilícitos, moviéndose siempre en esa línea difusa entre la legalidad y el crimen, tratando con gente de la peor calaña. Aunque en los últimos años había logrado limpiar su imagen en la alta sociedad de Santa Matilde presentándose como un respetable inversionista de cine, eso no significaba que hubiera perdido sus viejos contactos.
—Valeria... —Samuel murmuró el nombre. Conocía bien a esa mujer, pero algo no encajaba—. No descarto que tenga motivos para hacerlo, pero mi instinto me dice que esto es demasiado grande para ella sola.
Sentía que había alguien más moviendo las piezas, alguien en la sombra.
Israel frunció el ceño.
—¿A qué te refieres? ¿Crees que hay otra persona involucrada además de Valeria?
Si era así, ¿quién podría ser? ¿Quién se atrevería a ir directamente contra la señora Flores?
—Es solo una corazonada —admitió Samuel—. Especialmente lo de la explosión en la clínica. Valeria no tiene la capacidad mental para planear algo tan meticuloso. Un ataque que causa tantos heridos de una sola vez... debe tener el respaldo de alguien con mucho más poder.
Si ella hubiera actuado sola, él ya la habría descubierto. Sus tácticas siempre habían sido burdas y predecibles: el problema con los impuestos de la clínica o el escándalo de las falsificaciones en el centro cultural. Eso era muy al estilo de Valeria.
Pero la explosión fue ejecutada con una precisión tan escalofriante que hasta el momento él no había logrado identificar al verdadero culpable. Eso demostraba una mente calculadora que superaba por mucho las capacidades de Valeria Domínguez.
—En ese caso, ya no sé qué pensar —dijo Israel, mostrando los pocos datos que había recabado—. Pero si sabemos que Valeria está involucrada, ¿no crees que el verdadero autor terminará saliendo a la luz?
Samuel alzó una ceja, captando la indirecta.
—¿Sugieres que le tendamos una trampa para que dé un paso en falso?
Era un buen plan. Podría sondear hasta dónde llegaba la participación de Valeria y, con suerte, obligar al cerebro de la operación a mostrar la cara. Mataría dos pájaros de un tiro.

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