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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 1178

Iba a dejarles muy claro a quienes se habían atrevido a tocar a Fiona que la mujer de Samuel Flores era sagrada.

Tras calmar a Fiona, notó que estaba exhausta y empezaba a adormilarse. Con ternura, la arropó hasta que se quedó dormida. Luego, salió en silencio y caminó hacia la habitación de al lado. Tocó suavemente la puerta y, a través del cristal, le hizo una seña a Ofelia Soto para que saliera al pasillo.

Ofelia salió de la habitación y preguntó en voz baja:

—¿Qué pasa?

—Me dijiste que el otro día vino una tal Inés a buscar a Fiona. Mira, ¿es esta mujer? —Samuel sacó su celular, buscó la foto de un evento social y apuntó a la mujer que aparecía en el centro.

Ofelia miró la pantalla y asintió.

—Sí, es ella.

Esa Inés desprendía un aire de superioridad insoportable. Parecía amable, pero en el fondo destilaba pura arrogancia. Por eso le había dejado una impresión tan desagradable.

—¿A qué vino?

—Dijo que se había enterado de la explosión en la clínica y había buscado un momento para venir a ver a Fiona —explicó Ofelia—. Pero como no la conocía de nada, no la dejé pasar.

Precisamente por haberle negado la entrada, ambas terminaron envueltas en una acalorada discusión. Por supuesto, Ofelia no le mencionó ni una sola palabra de esa pelea a Samuel; no quería enturbiar el juicio de él con detalles irrelevantes.

Samuel bajó la mirada, con un brillo oscuro y calculador en los ojos.

—Al parecer, realmente tendré que ir a ajustar cuentas con esa víbora.

Incluso si eso significaba declararle la guerra a Andrés Luján, estaba dispuesto a cruzar esa línea.

Así, la mañana de ese mismo fin de semana, Samuel se presentó en persona en la Mansión Luján.

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