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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 1230

Sin importar cuánto intentara convencerla, Yolanda creía firmemente en un principio: si una brilla, la otra también; pero si una se hunde, ambas lo harán.

Sus intereses estaban unidos inseparablemente a los de Valeria y eso no iba a cambiar.

Todas las buenas intenciones de Fiona no eran más que un intento de usarla para lograr sus propios y oscuros propósitos.

¿De verdad creía que era tan tonta como para no darse cuenta?

Al ver que la negociación había fracasado, Fiona perdió el interés en seguir hablando. Levantó la vista hacia el hombre que estaba a su lado.

—Samuel, pide que acompañen a Yolanda de regreso.

De nada habían servido todas sus palabras, no lograría cambiar lo que Yolanda ya tenía metido en la cabeza.

—De acuerdo. —Al notar que la charla había terminado, Samuel le hizo una seña a su asistente—. Lucas, acompaña a nuestra invitada de regreso. Y recuerda... asegúrense de 'atenderla' muy bien.

Aunque Samuel no entendía del todo por qué Fiona había insistido en negociar con Yolanda, dedujo por la conversación que su esposa quería darle una oportunidad.

Una oportunidad para redimirse.

Pero, como era evidente, la negociación había fallado. Yolanda había rechazado la oferta.

Entonces, ya no había ninguna razón para seguir mostrándole piedad.

Si ella misma despreció la salvación, no podía culparlo por ser despiadado.

Lucas comprendió al instante el doble sentido de sus palabras.

—Sí, señor, me aseguraré de atenderla como se debe.

—Por aquí, por favor.

Yolanda pensó por un segundo que realmente iba a irse a su casa, pero al escuchar el tono con el que Lucas dijo "atenderla muy bien", un terror instintivo le congeló la sangre. Comenzó a forcejear con todas sus fuerzas.

—¡Suéltenme! ¡No voy a regresar ahí!

No avanzó mucho antes de quedarse sin aire, con las piernas temblando de fatiga. En cuestión de segundos, Lucas y José la atraparon y la arrastraron de vuelta.

A Fiona le pareció extraña toda la escena. Miró al hombre a su lado y preguntó:

—Samuel, ¿por qué en cuanto mencionaron 'atenderla muy bien', Yolanda salió corriendo despavorida?

Además, la expresión de Yolanda había sido de puro pánico, su rostro estaba pálido como el papel y los miraba como si hubiera visto a un demonio.

Estaba aterrorizada.

Pero Samuel no le había hecho nada frente a ella, ¿por qué le tenía tanto miedo?

—Debe ser porque sabe que es culpable, por eso le aterroriza enfrentarte —Samuel inventó una excusa al vuelo, pues su mente seguía enfocada en la fuga de Yolanda y no notó la sospecha en la voz de Fiona—. Ya no pienses en ella, no vale la pena que gastes tu energía en alguien así.

Si ni siquiera había sido capaz de aprovechar la oportunidad de redimirse, ¿para qué iban a perder el tiempo con ella?

Era mejor usar esa energía en su propia recuperación.

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