Dentro de la habitación VIP.
Al entrar con la fruta, Ofelia miró de reojo hacia el pasillo antes de cerrar la puerta.
Mientras dejaba las cosas sobre la mesa, le preguntó a Fiona: “¿Qué le pasa a Samuel? Lleva rato allá afuera sin entrar. ¿Se pelearon?”.
Aparte de una discusión, no se le ocurría ningún otro motivo para que Samuel actuara así.
“No”, respondió Fiona con tranquilidad. “No fue una pelea, más bien una diferencia de opiniones, o tal vez valores distintos”.
No habían llegado al punto de gritarse.
Ofelia tomó una manzana y empezó a pelarla. “¿Qué pasó para que la cosa se pusiera tan tensa?”.
“Samu encerró a Yolanda y la torturó en el Sótano de castigo hasta dejarla despellejada, suplicando por la muerte”.
A Fiona se le revolvió el estómago solo de recordar la escena. “Dijo que lo hizo para vengarme. Pero si ambas son culpables, ¿por qué solo se ensañó con Yolanda y no con Valeria?”.
Eso era lo que más le molestaba.
Él argumentaba que Valeria tenía a Andrés Luján protegiéndola y era difícil atacarla, pero ¿eso bastaba para dejarla salir impune?
Además, él mismo había dicho que Yolanda era la ejecutora de Valeria. Si ambas estaban implicadas, lo lógico era ajustar cuentas con las dos. ¿Por qué ese trato tan desigual?
¿Acaso porque Valeria era su ex prometida tenía privilegios?
No era justo.
Tampoco tenía sentido.
Ofelia bajó la mirada y dijo en tono casual: “Pues a mí no me parece mal. Fiona, como has estado en el hospital, hay cosas que no sabes. Por haber volado tu clínica, Valeria lleva días peleando con Andrés y exigiéndole terminar la relación”.

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