Ni siquiera había vuelto a ver a Yolanda.
Considerando lo supuestamente unidas que eran como amigas, no tenía sentido que Valeria desapareciera sin dejar rastro por tanto tiempo y no viniera a visitarla.
¿Andrés Luján se la llevó?
A Inés la situación le resultaba cada vez más alarmante.
—Si Andrés se la llevó, ¿por qué llevo días intentando comunicarme con ella y no me contesta? ¿Crees que le haya pasado algo? ¿Podrías ayudarme a investigar su paradero?
Benjamín no había olvidado que Yolanda estaba en esas condiciones justamente por culpa de Valeria, así que su rechazo fue fulminante.
—No. ¿A mí qué me importa dónde esté? Cuando Samuel atrapó a Yolanda, ¿acaso Valeria movió un dedo para ayudarla?
»Si ni siquiera trató a Yolanda como a una verdadera amiga, ¿por qué tendría yo que meterme en sus asuntos?
No estaba para perder el tiempo.
Si ella hubiera sido leal a Yolanda, habría sido distinto. ¡Pero la realidad era que todo el calvario de Yolanda había sido provocado por esa mujer!
Bastante hacía con no ir a buscarle problemas a Valeria, ¿y ahora Inés esperaba que la ayudara?
¡Ni en sus sueños!
—¿Por qué tienes que ser tan frío? —Inés se indignó ante su negativa rotunda—. Te guste o no, logramos rescatar a Yolanda gracias a mí. ¿No podrías hacerme este pequeño favor, aunque sea en agradecimiento?
No eran extraños, al fin y al cabo se conocían de toda la vida.
Era un favor minúsculo, no había razón para negarse tan rotundamente, ¿o sí?
Al escucharla, Benjamín soltó una carcajada seca, llena de escepticismo.
—¿Agradecimiento? Inés, tú siempre fuiste la primera en evitar meterte en problemas ajenos. ¿Desde cuándo te importan tanto los asuntos de Valeria? Ese definitivamente no es tu estilo.

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