Fiona, de forma instintiva, subió la ventanilla. Tras un momento de duda, finalmente se decidió a hablar.
—Abraham, ¿el señor Flores busca a Fina por algo importante?
Abraham se sorprendió.
—Señorita Santana, ¿usted también conoce a Fina?
Fiona ya se imaginaba que le preguntaría eso, así que tenía la respuesta preparada.
—He oído hablar de ella. Dicen que se dedica al tallado de jade, que es muy buena restaurando piezas, pero no la conozco en persona.
—¡Ah, sí! Pues parece que Fina es bastante conocida, hasta usted ha oído hablar de ella. La verdad es que no sé mucho, solo que al señor Flores se le rompió una pieza de jade muy importante. Muchos maestros artesanos no han podido repararla, y le dijeron que quizá esa tal Fina podría hacerlo. Dicen que es una experta en restauración, así que estuve preguntando por todas partes y hace unos días un conocido me dio su número.
—¿Dónde conseguiste el número?
—Fue un cliente de nuestro grupo. Me dijo que conocía a Fina y me lo dio.
Fiona asintió, pensativa. Así que de ahí había salido el número.
—Señorita Santana, ¿por qué pregunta? ¿Acaso tiene algo que necesite reparar?
—No, es una amiga. Se le rompió algo y necesita restaurarlo, pero un artesano normal puede encargarse.
—Si necesita algo, no dude en contactarme.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera